Cerro BERTRAND
Por Jaime Suárez
Cumbre principal
Este cerro, que sobresale como tal en el borde sur de un gran y espectacular cráter volcánico, está enmarcado dentro del cordón, que se extiende en sentido Oeste-Este, de la Cordillera de San Buenaventura.
Lleva el nombre de Bertrand en honor a Alejandro Bertrand Huillard, ingeniero y geógrafo chileno, autor del Mapa de Chile de 1884, encargado de definir los límites con Argentina y defenderlos en Londres, autor del mapa catastral de Santiago y Valparaíso e integrante de la comisión mixta de demarcación de límites que se formó durante el pleito establecido entre Argentina y Chile a comienzos de la década de l890.
Su mayor altura, el pico que se observa desde Las Grutas, tiene algo más de 5.255 metros, aunque figura cotada por el I.G.M con 5.207 m. Su posición aproximada es 26°50,049´ S y 68°09,794´ O.

Posee una segunda cumbre en la parte Norte del cráter, con 5.188 metros y una tercera cúspide, al Oeste, de 5.122 metros. Pero considerando que muchas veces el borde del cráter supera los 5.100 metros, principalmente en el noreste, hay en su entorno varios pináculos sobresaliendo del labio, que seguramente superan los 5.122.
Vista del Bertrand con sus cumbres, desde posición Oeste, a 5 km. de distancia
El cráter, que recién se aprecia al llegar a su borde o al observarlo en Google, mide aproximadamente 2,6 kilómetros de diámetro de Oeste a Este y poco más de un 1,8 km. de Norte a Sur. Su base oscila en alturas que van desde los 4.870 metros hasta los 4.900 y más alto, según el lugar de la caldera que se considere.
Desde la RN60, (RP45) en el departamento de Tinogasta, Catamarca, y ya en las cercanías de Las Grutas, el pico principal se encuentra en sentido Norte a poco más de 10 km de distancia.
Al observarlo, aún con detenimiento, jamás se tiene idea de la existencia del precioso cráter que yace mansamente a su falda norte. Es más, al verlo tan lejano, se desestima para aclimatar, especialmente cuando se lleva un objetivo de mucha importancia, eligiéndose otros cerros un poco más cercanos. Partiendo desde el refugio de Vialidad Provincial es una larga caminata de más de 5 horas, en la que hay que superar un desnivel de unos 1.200 metros. Pero ascenderlo, a pesar que puede resultar fácil aunque extenuante, constituye un verdadero objetivo y la posibilidad de contemplar el bellísimo cráter.
Las Grutas

Las Grutas, donde existe el control fronterizo de Gendarmería para el tránsito hacia Copiapó, Chile, por el paso San Francisco, es un viejo asentamiento fronterizo que venía visitando desde el año 1991. Inicialmente era ocupado durante la época estival por Gendarmería Nacional y Vialidad Provincial de Catamarca, y años después, ya con mejor infraestructura edilicia, durante todo el año. Se está construyendo en la actualidad un importante galpón de Vialidad Nacional.
A poco más de 2 kilómetros existe una antigua y pequeña pileta termal, que ya ostenta una moderna construcción sobre ella.
Sitio ideal para disfrutar, protegido de la intemperie, una buena y relajante inmersión termal.
Las Grutas, a los 4.000 metros de altura, es el lugar ideal para realizar aclimatación, previo al intento de alguna cumbre de importancia como el Inca Huasi, el Ojos del Salado u otra.

La posibilidad de pernoctar en los bunker que pone Vialidad Provincial de Catamarca a disposición del viajero, a muy módico precio, facilita la estancia y el proceso. Una infraestructura de placas solares facilita que los teléfonos móviles de la empresa Personal, suelan tener servicio.
Por lo general se hace durante dicha aclimatación el ascenso, durante el día, a cumbres aledañas, como el Falso Morocho, el Morocho, o una visita a las lagunas del San Fancisco y los más avezados y con menos ganas de descansar, transitan la distancia que los separa del Bertrand.
Ascensos
Los primeros ascensos fueron precolombinos. Y en esta zona fue abundante la presencia inca. Existen aún, pegados a las Grutas, restos de pircados en oquedades, amén de las pircas y ruinas diseminados por la zona y en las vegas del San Francisco.
El primer ascenso moderno al Bertrand fue realizado en el año 1965 por el matrimonio Anders y Verena Bolinder junto con el baqueano Víctor Bustamante. Cita Don Enrique Funck que: “Al emprender el regreso y a una altura de 5000 m. encontraron una cueva dentro de las rocas. No quedó tiempo para investigar el interior de la cueva por la hora avanzada y el fuerte viento de la puna obligó a los andinistas a apurar sus pasos hacía el campamento base…”
En el primer lustro de la década del 90 esta zona era muy escasamente visitada, situación muy explicable por la falta de información que existía, y el duro y tortuoso acceso vial.
En el año 1995, son bajados los comprobantes de la primer ascensión, por Marcelo Scanu, quien había hecho el ascenso en solitario desde Las Grutas. Marcelo volvió a ascenderlo en 1996 con Maria Constanza Ceruti y Néstor Perez. Encontraron restos de leña. Ese mismo grupo, con fecha 19-1-96, escaló El Peinado. Marcelo Scanu junto con José Luis Querlico concretaron en febrero del 2008 el descenso al cráter, incursión durante la cual se realizó una filmación del mismo.
Desde años atrás, con una excelente ruta pavimentada, y el aumento de montañistas que acceden a las montañas catamarqueñas, es bastante visitada esta cumbre como objetivo determinado.
Durante el corriente año, esta bella zona sufrió el “espeluznante encanto” del tránsito de los ruidosos y veloces vehículos que forman la travesía Paris-Dakar. Algo se rompió y se seguirá rompiendo, entre la quietud de las montañas.
Nuestra expedición
La información de la belleza del cráter del Bertrand, y la imposibilidad de contemplarlo desde otro sitio que no fuera su borde, unido a la falta de tiempo para encarar su ascenso normal, nos hizo pensar en otra alternativa. Accederíamos al cráter haciendo una pequeña variante en la ruta de nuestra expedición al Peinado.
El 7 de febrero del 2009 partimos con Hans Siebenhaar desde Las Grutas ingresando, un poco más adelante, desde la ruta nacional 60, en la posición 26°52,015´S y 68°14.110’, a los 4.800 metros, por una huella con sentido Norte, para 4x4.

Al llegar a la primera abra a los 4.900 metros, y al Oeste del Bertrand, comenzamos a estudiar un lugar desde el cual hacer una aproximación. Nos apartamos de la senda, al observar una vieja y única marca de ruedas, que nos convenía, y la continuamos transitando sobre los 4.900 metros, casi pegados a la curva de nivel de los 5.000 y penetramos en un pequeño valle. Era el lugar apropiado y no correspondía, a pesar que era posible, continuar. Estábamos a 1,5 km. de distancia del borde del cráter. En la posición S 26°49,425´ y O 68°11.063’ a los 4.935 metros de altura decidimos parar y dejar los vehículos.
Con los bastones para caminar, una botellita con agua, guantes, un rompevientos y una gorra, iniciamos la caminata. Buscamos primero la cota de los 5.000 metros que alcanzamos tras caminar 500 metros. Había montículos por doquier. Teníamos la posición del cráter en nuestro GPS por lo que fue fácil decidir hacia donde encarar. Avanzamos en el sentido que nos indicaba el navegador y poco después, trabajosamente, pudimos divisar el morro más alto del sector Oeste. Se hallaba a unos 750 metros de distancia desde la cota de los 5.000 metros. Resueltamente nos dirigimos hacia él y muy poco tiempo después, tras superar algunos morros que se interponían y un pequeño ascenso, nos encontrábamos en su cúspide. La posición S 26°49,639´ y O 68°10.690’. La altura 5.122 metros y eran las 11 de la mañana.
A poco más de 1 km. en sentido Sudeste se veía el morro principal de cumbre del Bertrand. A casi el mismo trayecto, en sentido Norte, el camélido aspecto de la segunda cumbre en importancia, y tras esta, la cresta del Pabellón floreciendo con sus 5.331 metros a 5 kilómetros de distancia. Hacia el Sur, a 27 km. al Inca Huasi. Extendido a nuestros pies la indescriptible belleza del cráter.
Panorámica desde la cumbre Oeste del cráter Bertrand
Sacamos fotos y nos regocijamos contemplando el cráter, que con su borde ocupaba todo nuestro horizonte visual. Su profundidad, en el centro, desde una altura media de 5.100 metros del labio de cráter, la estimamos en unos 220 metros. Desde el sector de cumbre hacia el centro el desnivel era de unos 30°. Ve veía todo el fondo tapizado por arena, que en algunos sectores conformaba pequeños montículos, todo tachonado esporádicamente con piedras, no muy grandes.
Treinta minutos más tarde estábamos arrancando nuestras camionetas para continuar la aventura hacia el Volcán Peinado. Nos esperaba una difícil expedición, pero ya habíamos contemplado el cráter del Bertrand, que no era poco.
Jaime Suárez

