INTRODUCCION



"Tanto si piensa que puede, como si piensa que no puede, de cualquier modo está en lo cierto" Henry Ford


Montañista amigo, con el conocimiento, lo difícil o desconocido se vuelve fácil y accesible. ¡Que poca información teníamos en la decada del 90 y años posteriores, de muchas de las más altas montañas de Argentina y Chile! Algunas veces ascendimos una cumbre que no era la principal y otras tuvimos que dejar la expedición como mera exploración al recién poder determinar, ya al fin de la misma, por donde se debería haber accedido o ascendido! Y VOLVER. Durante años fui informando, con relatos y películas, de los resultados de las expediciones que realizabamos y las he condensado en este blog. Espero te sirvan mis relatos.

Jaime Suárez
jaimesuarezgonzalez@gmail.com

NO QUIERO MINERAS, O SUS CAMPAÑAS DE INTELIGENCIA, ANUNCIANDO EN MI PÁGINA...

Si le es útil la información de este blog, no deje de teclear en su publicidad, ayudará a mantenerlo; toma tiempo y casi nunca se recibe un "gracias"

13 octubre, 2008

SIERRA DEL VELADERO

jaime suárez

El Veladero, desde la Laguna Brava


VELADERO

ascendido el 13 Noviembre 1998

Objetivo, VELADERO...Esta bella cumbre, que sobresale majestuosamente con sus 6.438 m entre las que componen la Sierra del Veladero, fue y es un verdadero punto natural estratégico en esta región del país.
Se encuentra a unos 27 km. del límite fronterizo con Chile, y el largo aproximado de la sierra supera los 30 kilómetros. La posición de su cumbre principal es S 28° 05´450 y O 068° 58´550.
Su perfil se impone aún antes de llegar a la Laguna Brava, y su cumbre sigue siendo perfectamente contemplable no sólo mirándola desde el límite fronterizo con Chile en el oeste sino que desde diferentes puntos. La pampa del Veladero se extiende como una alfombra en su sector sureste y el campo de los Burritos Muertos en su este limitando con la base del Bonete. Su fin en el norte prácticamente concluye cerca del oeste del Pissis.
Un perfecto y natural atalaya que a pesar de no superar los 6.500 metros predomina más que varias cumbres mayores en altura que desde decenas de kilómetros lo rodean.
me su

Sierra del Veladero, La Rioja, Argentina

En su entorno se encuentran montañas como Bonete (6.759m) y Pissis (6.882m) ya escaladas anteriormente por nuestras expediciones, y que serán futuros centros neurálgicos del andinismo internacional por la importancia de sus alturas, ya que el Pissis que es la segunda montaña de Occidente –desplazó al Ojos del Salado-, y el Bonete es la sexta en orden de alturas.
Domina y tutela esta orgullosa cumbre nevada el antiguo camino que primero transitó el ejército imperial inca (quinientos años atrás) y luego las manadas de ganado que cruzaron desde Argentina, pasando por Yague, hasta Copiapó en Chile (esto más cercano en el tiempo, sólo cien años atrás)

Esta montaña la habíamos constituido en objetivo para la primavera de este año, por parte de la Unión Panamericana de Asociaciones de Montañismo y el Club Andinista Mendoza y hacía varios meses que teníamos programada la expedición, al igual que en las anteriores montañas.
Partimos de Mendoza el Sábado 7 de Noviembre a las 11,30 horas, Mirta Sarmiento, Adriana Dominguez, Hans Siebenhaar y el que suscribe, Jaime Suárez, y tras un largo pero agradable recorrido por la 40 atravesamos el norte de Mendoza y todo San Juan hasta llegar a La Rioja, pasando por Villa Unión, Vinchina, Alto Jague, hasta finalmente llegar al Refugio El Peñón, dentro de la Reserva de Laguna Brava.



Refugio El Peñón

Armamos nuestras carpas en su entorno y procedimos a descansar.
El refugio, construcción de piedra con diseño de nido de hornero, ya estaba colmado por visitantes que regresaban de la Laguna Brava en tres vehículos y por máquinas de Vialidad que mancharon con aceite y gas-oil todo el piso de tierra, afeando el ambiente.
La agresión indiscriminada está produciendo en la montaña multiplicidad de residuos de todo tipo, que incluso contribuyen seguramente a enfermar a roedores y pájaros que han formado un pequeño dominio dentro de ese ecosistema. Un ratón de lentos movimientos, que intentaba meterse bajo nuestras carpas y carente de todo tipo de reflejos nos dio la pauta de que no nos equivocábamos. Se haría necesario aislarse totalmente de lugares en que se observasen desechos de roedores.
Dos cruces toscas señalan, debajo de la gran roca, dos tumbas. Ellas comparten con los viajeros circunstanciales, que no se dan cuenta de su presencia, la soledad y el silencio que imperan, sin dar idea ni reflejar el drama que les impuso la muerte.
A la vuelta plantearíamos –y así lo hicimos- a los guardaparques de la reserva la necesidad de un mayor control sobre la recolección de basuras y el mal manejo de combustibles observado. Es prometedor el futuro de esta zona y sería bueno mantener los cuidados que sean necesarios.

No está demás recordar que unos 50 metros antes de este refugio y gracias a dos tubos plásticos se puede recoger con facilidad agua potable que surge al mismo borde del camino. Salvo que se siga para la frontera, es difícil volver a conseguir este precioso líquido. Llenar recipientes sin miedo.
Luego de una agradable noche, la mañana del día 8 nos sorprendió ascendiendo unos cerros aledaños para contribuir a una mejor aclimatación y más tarde, pero antes del mediodía,
emprendimos la marcha hacia el próximo Refugio Laguna Brava, ya al borde de esa laguna, y que sería nuestra base de aclimatación.

Refugio Laguna BravaMuy pronto, dentro de la hora, llegamos a la Laguna Brava desde el Peñón. El odómetro de mi vehículo marcaba 660 Km. desde Mendoza hasta ella.
El día era espectacular. Un profundo cielo azul resaltaba el amarillo oro de la rala vegetación desparramada en torno al refugio y al lado noroeste de la laguna.
El resto del domingo 9 fue para armar nuestras carpas dentro de la pirca corral que 100 años atrás se construyó con el refugio, destinada al ganado caballar. También fue para dedicarnos a un tardío almuerzo y para observar, sólo por un momento, el esqueleto del “destapado” que seguía al lado de la puerta del refugio con su “imposible de tapar osamenta”. Una vez más tratamos de rellenar los agujeros con piedras, aunque seguros que se volvería a destapar parcialmente.
Este cadáver forma ya parte indisoluble de la historia de este refugio. Una breve oración brotó desde nuestro interior hacia su alma.
No pudimos dejar de admirar esa noche la vista de la vía láctea. Ninguna bruma, ni smog nos impedía contemplarla tan bien desde los más de 4.000 metros de altura.
Los autos quedaron con sus trompas frente al borde este del refugio. Era una forma de protegerlos del gélido viento que corría desde las faldas de la montaña.

Hacia el campamento Base
El lunes 9 a temprana y solar hora partimos en los dos vehículos hacia el encuentro del que sería nuestro campamento base. Aunque habíamos estudiado las cartas, quisimos revisar palmo a palmo cada entrada que pudiese permitir acercarnos a nuestro objetivo.
Siempre que se encara una cumbre sobre la que no se tienen antecedentes se producen situaciones lógicas de preocupación en lo relativo a evitar equívocos de ruta que puedan hacen demorar o fracasar la expedición.
Por suerte se trataba de una montaña con plena visibilidad de su cumbre, libre de obstáculos visuales, por lo que de una manera u otra sería inevitable no hallar un buen camino de ascenso, era sólo cuestión de tiempo.


El veladero, sobresale majestuosamente su cumbre dentro de la Sierra del Veladero.


Tras conversaciones, nerviosas miradas a las cartas y análisis varios llegamos por la Pampa del Veladero, después de abandonar el camino a la base del Bonete e introduciéndonos en una suave lengua resultado de un antiguo y ya inexistente gran cauce glacial, al que sería de ahí en más nuestro campamento base. Su posición era S28°07´924 y O 068°53´934 y su altura los 4.750 m. Tenía un pequeño y limpio glaciar de nieve recostado sobre el borde de una lomada.
Marcamos nuestros GPS y satisfechos con la ubicación y la altura y regresamos los 22 kilómetros (línea recta) que nos separaban de la Laguna Brava, ahora en una forma más tranquila y escuchando música mientras contemplábamos el Bonete, por haber determinado el acceso correcto a la base de la montaña.
Un almuerzo lo más fuerte posible (fue menos de lo necesario), luego tras un breve descanso nos dedicamos a recorrer la Laguna. Nuevamente contemplamos los famosos y escondidos geisers, fotografiamos los flamencos rosados y tras descubrir un nuevo conjunto de pircas, no relevadas hasta ahora, procedimos a ascender los dos cerros que actúan de “puerta” de la Laguna. Uno es el llamado “Don Mario”, donde en su cumbre y a 4.300 m contemplamos y fotografiamos la pirca circular de unos 3 metros y medio de diámetro útil y la medialuna de piedras anexa que permitía a los incas protegerse del viento y vigilar todo el entorno. Todo ello con una preciosa y directa vista a la cumbre del Veladero (donde luego relevaríamos otra construcción). También pudimos observar otros derruídos y pegados muros de piedra que formaban parte de las construcciones. Desde el cerro Don Mario se baja directamente a los tambos y pircas que se encuentran al borde de la laguna y que en su momento constituyeron toda una ciudadela. En el otro cerro no encontramos vestigio inca alguno.
Regresamos contentos a nuestras carpas y un poco más aclimatados para los 4.000 metros.
No podría de dejar de imaginar, situación que trasladé a mis sueños de esa noche, como se movían los incas en todo ese entorno de la laguna brava. Me parecía ver sus grupos moviéndose de un lado a otro y a vigías oteando horizontes desde sus altas pircas. Cuantas cosas habrán sucedido en esa solitaria parte de nuestro país.

Hacia el campamento base con todoEl martes 10 salimos con nuestros automotores al que sería el Campamento base. No nos apuramos en despertarnos. Tranquilamente la partida se produjo a las 11 horas. A las 12 estábamos en los 4.750 metros armando nuestras 2 carpas y acomodando nuestros vehículos que deberían resistir varias noches con temperaturas bajo cero. No está demás recomendar que hay que tener suficiente anticongelante en el radiador y por lo menos echarle un litro de kerosene al gas-oil para evitar que se hagan solidificaciones en sus componentes. Aparte se debe considerar el desgaste de la batería, no olvidemos que más de 4.700 metros no es una altura normal y el frío siempre es considerable, aunque estemos en plena primavera. Aprovechamos la inclinación del terreno apuntando las camionetas hacia el valle, por lo que pudiera pasar. Unos montículos de piedras que improvisamos intentarían desviar en lo posible el viento de sus radiadores.
Entrábamos a las noches “largas”. Meternos dentro de las bolsas luego del té de las 17 horas, esperar la cena de las 20 horas y a dormir para matar el tiempo.
Adriana y Mirta compartieron nuevamente su carpa mientras que Hans y yo en la otra volvimos a concentrarnos en nuestras elucubraciones de posiciones, alturas, distancias y los problemas que pudiesen presentarse pero suponiendo que todo estaba previsto.
Así pasó la larga tarde y la larga noche. No estamos tantas horas durante el resto del año en posición horizontal, salvo sólo en las épocas que encaramos expediciones. Luego nos costaría desacostumbrarnos.

Hacia el unoMiércoles 11, a las 9 y diez minutos comenzamos a caminar hacia el campamento 1. El día era estupendo y el desnivel muy suave. Nos acompañaban en nuestro camino unas tenues, ligeras y altísimas nubes, pero ese día no prometía echarse a perder.
Toda la carga pesaba ahora en nuestras espaldas. Las cocinas, las bolsas, las carpas, el alimento, el abrigo, la radio, el GPS, etc.. Tras 5 horas y media de ascenso que sólo permitió superar un desnivel de aproximados 250 metros, llegamos pasadas las 2 y media de la tarde al que sería nuestro campamento 1. Habíamos recorrido más de 6 km en ese trayecto y estábamos a los 4.990 m. De inmediato y antes que nada procedimos a nivelar el suelo donde asentaríamos nuestras dos carpas y luego comenzamos a armarlas. No había tanto apuro para comer.
Más tarde almorzamos, descansamos un rato y procedimos a recoger nieve de un glaciar cercano para formar agua en nuestra termita. El vital líquido es imprescindible para el desayuno y todo el consumo del día siguiente. Los tres litros que cada uno subía ya habían sido prácticamente agotados.
Un té a la tarde, por lo general siempre a las 17 horas, y a la bolsa de dormir. Nuevas charlas, mediciones, constataciones y a dormir luego de una frugal cena. Ya suponíamos que el día siguiente sería un ascenso muy duro, considerando el peso a transportar y la necesidad de tomar rápida altura
Nuestra posición era S28°05´385 y 68°56´500.

Hacia el dos
Salimos luego del cotidiano y amado desayuno, a las nueve menos diez de la mañana. Con el agradable sol a nuestras espaldas, nuevamente con todo el peso en nuestras mochilas, que nos parecían parte de nuestro cuerpo.
Durante el ascenso y a los efectos de aliviar cargas, procedimos a abrir una lata de 1 litro de duraznos en almíbar, cuyo contenido desapareció rápidamente. Fue un alimento que nuestros cuerpos agradecieron.
Cada 50 minutos de marcha procedíamos a un pequeño descanso de 10.
Hoy la distancia era mucho menor, pero la altura a ascender bastante importante. Si bien notábamos que se iba enrareciendo el aire, también apreciábamos que la aclimatación obtenida era muy buena ya que nos adaptábamos perfectamente a pesar del peso de nuestras mochilas.
Tras más de 5 horas de marcha superamos unos 700 metros de desnivel, para llegar a la cota de los 5.720 m. Un largo y aislado glaciar colaboró con su nieve blanda a facilitar nuestro ascenso en los trescientos metros finales.
A las 14, 40 comenzamos a armar nuestras carpas, no sin tener que nivelar otra vez el piso para descansar mejor y de colocarnos lo más cerca posible de otro glaciar que escurría como un río seco desde la cota de los 6.000 metros. La idea era no caminar mucho para obtener hielo para derretir.
Nuevamente la ceremonia del almuerzo, el cercano té de las 17, meternos a la bolsa, discutir sobre temas que daban conversación y luego de la cena conciliar el sueño lo más posible, y escuchar radio AM si captábamos algo .
La puerta de nuestra carpa hacía de ventana. No nos cansábamos de admirar al Bonete, al Reclus, al Pissis, la Laguna Brava que a más de 30 kilómetros se extendía blancamente y al cerro Don Mario que tan bien apreciábamos y que habíamos ascendido durante la aclimatación en la laguna Brava. El paso de los minutos iba cambiando y oscureciendo los matices haciendo diferentes las escenas. La presencia al anochecer de nubes grandes y negras no dejaron de intranquilizarnos un poco.
Nuestra posición era 28°05´200 y 68°57´750.
Algo nos preocupaba a Hans y a mí y no lo queríamos transmitir, el día siguiente, que sería el de cumbre, era viernes 13, a ninguno de los dos nos gustaba esa coincidencia del calendario, pero eran momentos de acciones y no de malos pensamientos. El día posterior nos diría....

Hacia la cumbre
Salimos a las 8,30 hacia la cumbre. Nos separaban unos 720 metros según las mediciones de nuestras cartas. La primera horas de marcha hizo sentir un fuerte frío que traspasaba nuestros guantes, luego por el movimiento y el retiro del frío del amanecer desapareció.
Atravesamos pronto la cota de los 6.000 metros por entre medio de dos prominencias rocosas, verdaderos cerros, a las que llamamos “pechos”, y pronto tuvimos a la vista al piramidal glaciar de la cumbre.
Debíamos comenzar a achicar nuestros tiempos de ascenso y a agrandar los de descanso. La altura se hacía sentir a través de nuestra agitada respiración.
Pronto comenzaron ocultar el sol amplias nubes que en la tarde del día anterior sólo se habían atrevido a tapar el Bonete y la Laguna Brava.
Las teníamos hoy aquí, encima de nuestras tapadas cabezas. Pero no prometían tormenta, sólo hacer que el día fuera plomizo.
¿Hacia donde tomar? Pronto nos decidimos. Encaramos la subida de su izquierda. Parecía más dura, pero era más directa. Nos parecía que a pesar de su inclinación podríamos ganar tiempo. La llamaríamos ruta Mónica. Ya imaginarán Uds. por qué.
Tras 6 horas y media, y luego de sortear grandes laberintos de pequeñas y grandes piedras enquistadas en nieve, que parecían no acabar jamás, y en la parte final dar secuencias de 20 pasos luego de descansar contando veinte respiraciones, accedimos no sin grandes esfuerzos, a coronar la cumbre. A medida que llegábamos procedíamos a un abrazo emocionado. No era una montaña fácil. Pero toda la expedición había llegado cumpliendo una vez más sus propósitos.
La maldita presencia de un pico de acero con su mango de madera nos dio la pauta que encontraríamos las ruinas incas que estaban también en nuestro objetivo. Los que se nos adelantaron ya habrían hecho su trabajo. Rogaba que hubiera sido gente respetuosa y no huaqueros que buscan trofeos que luego descansan vaya saber donde.


Cumbre Veladero y pico anteriormente utilizado para socavar en el lugar


Colocamos el pico como elemento de cumbre encima de un grupo de rocas, asegurándolo. Tal vez como pararrayos tendría mejor uso. Ya había encontrado otro en el Llullaillaco y también había servido para producir pozos y fuerte destrucción.
La posición era 28°04´450 y 68°58´550. Y la altura, salvo muy leves variaciones de los dos GPS, la que indicaba la carta, 6.436 metros sobre el nivel del mar. Las nubes lograban que los colores se tornaran plomizos, pero para nosotros todo brillaba.
Pronto vimos la preciosa construcción inca. A unos 15 metros de la semiterraza de la cumbre donde pusimos el pico,. Su construcción es de sólidos y rellenados muros, ahora con poca altura sobrepasando más de 30 cms de sus cimientos, denotando que los más que 500 años que tendría sin uso y la acción de los elementos, la habían ido demoliendo poco a poco. Las medidas cercanas a los 7,50 por 10 metros indicaban su importante superficie. También mil interrogantes.

jaime suárez
Sierra del Veladero, ruinas en la cumbre


Ruinas incas en la cumbre (fotos de Adriana)

Para mi criterio, y mis teorías, luego de ascender las 10 montañas más altas de la Argentina y la experiencia adquirida, un verdadero lugar habitacional para un grupo de personas, o mejor dicho vigías. Cercano a ella y en un borde que semeja una medialuna de piedras un sitio para la realización de fuego, protegido también por otras piedras grandes cercanas.
No pudimos dejar de admirar todo el entorno. Principales cerros de América estaban a nuestra vista. El dominio visual era total, Famatina, el Mercedario, los Tres Cruces, el sistema Ojos del Salado, Pissis, Bonete, todo a nuestro alcanza visual. Varias lagunas de deshielo tachonaban valles entre las montañas, en varias direcciones.
También la estratégica pampa del Veladero, el campo de los Burritos Muertos y prácticamente un inmenso sector de cordillera limítrofe se manifestaban a nuestra total vista.
No podíamos pedir más porque no nos alcanzaban dos ojos para contemplar todo. Aparte bajo nuestros pies esta maravillosa construcción con todo su misterio.
Filmación, fotos, y un nervioso moverse por la cumbre hacían que el tiempo volase.
Pero debíamos regresar. La bajada era abrupta, nada fácil y nuevamente nos miramos con Hans, debíamos cuidarnos, era viernes 13, no fuera a ser cosa que.....
Con mucho cuidado controlábamos que el descenso del grupo fuera por la parte menos peligrosa, dentro de las posibilidades que la inclinación nos permitía.
A los 6.000 metros y luego de abandonar la pirámide, a su pié, descubrimos la pirca inca de apoyo que siempre existe para estas alturas. En algún lugar estaba la otra u otras, pero no es fácil determinar rutas, más luego de tantos años transcurridos desde su utilización.
A las casi dos horas y media estabamos llegando exhaustos al campamento dos, donde nos esperaban armadas nuestras carpas y estiradas nuestras bolsas. Comimos, tomamos el té y cenamos casi al mismo tiempo, lo que nos importaba era tirarnos a dormir.
Había una distancia de más de una decena de kilómetros hasta el campamento base donde habían quedado nuestros vehículos y el sábado 14 saldríamos hacia ellos.
Pero lo importante era dormir.

El regreso
El sábado 14 a las 8 empezamos los preparativos para retornar desde los 5.700 m hacia nuestros coches. A las 9 salimos hacia ellos y tras tres largas horas de marcha, donde cada paso que descendíamos incorporaba más oxígeno a nuestros pulmones, por fin pudimos acomodarnos en los asientos e intentar con sumo cuidado la ceremonia del arranque.
Muy pronto parecieron mansos tigres durmientes los ronquidos de los motores. Casi abrazamos a esas maravillosas camionetas.
Pedimos a Dios que también nos guiara para llegar esa noche mismo a Mendoza.
Así fue, ya que tras un amanecer a los 5.700 metros de altura, la larga caminata de 10 kilómetros para acceder a los vehículos, y transitar casi 700 kilómetros por el oeste argentino, pudimos llegando a nuestros hogares, que nuestros cuerpos disfrutaran de los conocidos colchones que nos soportan durante la mayor parte del año.


Jaime Suárez

js
Restos del avión que, con caballos, tuviera que hacer un aterrizaje de emergencia en la Laguna Brava. Al fondo el Veladero.


Aún desguazado, no deja de imponer su perfil en el entorno salado...


Comenario recibido:hola Jaime: el dia 22/1/2010 hicimos cumbre en el veladero (Gabriela Rubbiolo de sm de los andes, Kike Bolsi de c paz, Eduardo Aguille, Ernesto Suarez y yo de cordoba). seguimos la ruta que describes en tu blog, pero pudimos llegar con la camioneta mas arriba y cerca de tu C1 (habia huella de un vehiculo ). el tiempo durante la semana que estuvimos en la zona fue espectacular, sin viento, aunque un poco caluroso, no hay nieve y queda solo hielo. al cerro Reclus se le ve dos glaciares muy grandes. El pico esta en la cumbre donde lo dejaste y solo encontramos el testimonio de un frances del año 2009. no encontramos ningun rastro de leña.te felicito por tu exito en el peinado (lei en revista vertical). bueno te mando saludos y espero que nos encontremos en alguna montaña. un abrazo
JOSE NICANOR CASTELLANOS


jaime suarez

PRATELEIRAS (BRASIL)

Prateleiras


PRATELEIRAS..., UNA CUMBRE EN BRASIL


ascendido el 27 Mayo 2001

Por Jaime Suárez


Partimos desde la casa de Silvio, el Presidente del Club Alpino Paulista, en el centro de San Pablo, a las doce del mediodía, buscando la ruta que une esta ciudad con Río de Janeiro. En ella nos tomó mas de media hora, a casi 80 km. por hora, para llegar a las afueras de esta importante y populosa metrópoli brasileña.
Llevaba en mis manos el GPS y no podía, a pesar de admirar con curiosidad el paisaje y las zonas aledañas, dejar de jugar con él. En la posición 23°29´904S y 46°31´782º, podía leer 2.422 kilómetros de distancia, en línea recta, hasta mi casa en Mendoza.
Ibamos en el 4x4 con Bareta, nuestro amigo del C.A.P., Jordi Pons de la Federación Española de Montañismo y Escalada, Guillaime Iagle de la Federación de El Salvador, Daniel Méndez del Grupo de los 100 de México y el que suscribe. Había concluído la Asamblea anual de la UPAME (Unión Panamericana de Asociaciones de Montañismo y Escalada) que se había desarrollado hasta el día anterior en Guarujá, precioso balneario cercano a Sao Paulo. Y como siempre no podíamos dejar de ascender una montaña donde quiera que fuese la asamblea de ese año.
Habíamos intercambiado con Jordi, un mes atrás, varios e-mails tratando de ubicar un posible objetivo montañero en Brasil. Lo cual nos dio cierto trabajo, pero la ayuda de los amigos del Clube Alpino Paulista, por intermedio de Olavo, nos alivió la búsqueda. Gentilmente nos ofrecieron dos cumbres para realizar: El Agujas Negras, de 2.787 m., cuarta cumbre de Brasil y el Prateleiras, de 2.550. Lógicamente aclararon que sería a unas 4 o 5 horas de distancia en vehículo desde Sao Paulo, en el Parque Nacional Itatiaia. Pero eso no nos importaba mucho, estábamos acostumbrados a largos desplazamientos y la posibilidad de concretar una cumbre en Brasil nos daba mucho gusto. De paso dejaríamos con los dientes largos a más de un compañero de cumbres de 6.000.
Sabíamos que Brasil no se caracteriza por cumbres altas y personalmente no dejaba de reconocer cierto desconocimiento sobre esta situación. Olavo nos aclaró que el pico más alto de Brasil es el Pico da Neblina de 3.414 metros, ubicado en el norte del país casi en el límite con Venezuela, el segundo el Pico de Bandeira y el tercero el Pedra da Mina, ambos en el estado de Minas Gerais.
A poco más de 40 km. de San Pablo, sobre la posición 23°26´600S y 46°17´500º pronto cruzamos la línea del Trópico de Capricornio y unas decenas de kilómetros mas adelante comenzamos a ver a nuestra izquierda los perfiles de las montañas de la Serra da Mantiqueira (Sierra de Mantiqueira), la que por su largo, nos acompañaría todo el resto del camino.
Continuamos por la Roda Presidente Dutra (Ruta Presidente Dutra), y luego de un agradable almuerzo en la ruta y de cargar combustible en la posición 22°31´851S y 44°45´083O muy pronto pasamos el limite de Sao Paulo con Río de Janeiro, hasta llegar –luego de más de 250 km. de viaje- a Eng. Passos (Ingeniero Passos) 22°30´172S y 44°40´148O, a una altura de 537 metros sobre el nivel del mar. Desde allí desviamos hacia el objetivo que habíamos fijado para ese día, el Hotel Fazenda Palmital. Enfilamos un suave y sinuoso ascenso en sentido Norte hacia esta posada que se encuentra once kilómetros mas adelante, en 22°25´612S y 44°44´ 338º, a los 994 metros de altura. A las 16,50 horas estábamos bajando nuestro equipaje y mochilas frente a uno de los cómodos apartamentos de la Fazenda donde nos acomodamos en dos habitaciones.
El Hotel Fazenda Palmital es un agradable y tranquilo lugar, con excelente clima, donde puede resultar difícil conseguir habitaciones si previamente no se hace reserva, sobre todo los fines de semana y feriados. Es colmado principalmente por visitantes de Río de Janeiro y San Pablo. Se caracteriza por su comida casera, obtenida en gran parte de sus propios plantíos, y posee un lago propio con pesca. Cómodos apartamentos, amplio restaurante, piscina, sauna, sala de TV satelital, juegos de salón, corral con caballos y huertas, rodean el viejo y bien mantenido caserón colonial de dos plantas, habitado por los dueños del lugar, que tutela todo el entorno. Es muy agradable observar distintas variedades de árboles, algunos con espectaculares flores, otros con frutos diversos, y también muchas aisladas florestas de araucarias, algunas con piñones. En árboles cercanos a la administración varios monos pequeños se movían nerviosamente mientras saltaban por las ramas.
-¡Observen los vidrios de las ventanas de la casa patronal! Nos dijo Bareta, y continuó: Antiguamente se solía colocarlos por afuera, y era por motivo de ostentación dado que había que importarlos especialmente.
En el pasado, siglos atrás, la hacienda era transitada por un viejo camino del que quedan aislados tramos viales. Sobre dos cauces cercanos de ríos se aprecian restos de columnas de puentes, de piedra, ya vencidas por el tiempo. Las caravanas de esclavos venían con carros de bueyes y equinos transportando oro desde Minas Gerais hacia el puerto cercano a Río. Un lugar próximo es llamado Garganta de Registro, ya que en él se tomaba nota de dicho tránsito.

El Macizo de Itatiaia es una formación rocosa que ocupa un área de 220 kilómetros cuadrados dentro de la Sierra de Mantiqueira. El nombre de Itatiaia parece tener su origen en la lengua indígena Tupi-guarani cuyo significado es “peñasco de puntas” o “piedra afilada”, expresión que dibuja perfectamente las finas puntas rocosas y prácticamente verticales que florecen en las partes más altas del sistema montañoso. El punto culminante del macizo es el pico Agulhas Negras (Agujas Negras) que con 2.787 metros de altura es la cuarta cumbre de Brasil y la más alta del Estado de Río de Janeiro. En invierno las temperaturas en las zonas más altas puede en ocasiones superar los 10° bajo cero.
Cercano a la Fazenda, que se encuentra rodeada por las principales montañas del Macizo de Itatiaia, podíamos apreciar un gran pico montañoso denominado Tres Estados, por ser el hito natural que demarca la unión de los estados de Río de Janeiro, Minas Gerais y Sao Paulo. Casi hacia el otro extremo, tras un bello manto verde de suaves montes seguido a su final por zonas de selvas que intentan ascender el cordón montañoso, sobresalía predominante el fino y pronunciado perfil del Prateleiras.


Un apreciado desayuno brasileño formado por sandía, papayas, quesos, pan caliente casero con buen café y jugos, iniciado a las 7 de la mañana, nos daría fuerzas para soportar la jornada dedicada al ascenso. Nuestro objetivo era hacer el Agulhas Negras y el Prateleiras, aunque éramos conscientes que desconocíamos las características de rutas en estas montañas pero confiábamos en nuestro acompañante Bareta, avezado montañista que nos serviría de compañía y guía.
Partimos desde la hacienda en el 4x4 ascendiendo poco a poco por una carretera asfaltada unos 15 kilómetros. Sobre los 1.500 metros de altura pudimos observar como se producían claros y se iba abriendo la selva, permitiendo apreciar algunas cumbres de la Sierra de Mantiqueira. En nuestro continuo ascenso, a los 1.669 metros de altura justo en el límite entre Minas Gerais y Río de Janeiro, tomamos un camino lateral que nos conduciría hacia la entrada del Parque Nacional de Itatiaia. A su costado pudimos leer en un cartel vial: Agulhas Negras 17 Km, Prateleiras 17,5 Km.
A las 9,45 horas estabamos entrando al Parque Nacional. La posición del GPS indicaba 22°22´451S y 44°42´166º y la altura 2.450 metros. Este parque nacional, el primero creado en Brasil, en el mes de Junio de 1937, tenía un área de 12.500 hectáreas que se fue incrementando. Tiene un rico ecosistema formado por desniveles montañosos con bosques y mata virgen, cortado por ríos y arroyos, donde habitan más de 1.000 especies de animales entre aves, mamíferos y reptiles. Esto lo convierten en una zona ideal para la contemplación de la naturaleza, las ascensiones y largas caminatas. Aquí ya había desaparecido prácticamente el bosque siendo la vegetación achaparrada y tachonada eventualmente por algún que otro árbol. Mientras buscábamos un lugar para dejar el auto Bareta nos indicó que unas 100.000 personas visitaban anualmente este parque y a continuación nos daba una interesante charla sobre los cuidados que deberíamos tener durante nuestra permanencia en él, que apreciamos mucho por haber pertenecido varios de nosotros a la Comisión de Ecología de UPAME. Textualmente sermoneó “No tiren nada a no ser fotografías”, “Las cáscaras de frutas tardan dos años en degradar, los filtros de cigarrillos de 10 a 20 años, las bolsas plásticas de 30 a 40 años y las latas de aluminio de 80 a 100 años”. “No dejen nada, retiren todo”. Realmente no deja de gratificar ver personas que manifiestan esa preocupación por el ecosistema. Debería haber una así en cada expedición, en cada travesía que se encarara en nuestro país. Entre un montón de cosas ventajosas nos ahorraría bajar tanta basura de lugares insospechados.
Justo a las 10 de la mañana estabamos empezando a caminar con nuestras mochilas de ataque en la espalda. El auto había quedado en 22°23´052S y 44°41´030º, a 2.430 metros de altura sobre el nivel del mar. Cabe destacar que dentro del parque no se permite acampar, debiendo planificarse las ascensiones por el día.
El encuentro con otros miembros más del Club Alpino Paulista, que junto con Bareta nos prometieron una muy buena escalada en el Prateleiras nos decidió a encarar en primera instancia dicha cumbre. La traducción según Bareta del nombre de esta montaña es “Estanterías”. Poco a poco avanzamos por una senda que nos obligaba a marchar en fila india, ascendiendo lentamente hasta llegar a la base del Prateleiras. Una inmensa mole de piedras gigantes escalonadas apareció ante nuestra vista. De ahí el nombre. La altura de la mayor, sobre la que se ubica la cumbre, la estime en unos cincuenta metros.
Para llegar a ella debíamos subir montando en ascenso las piedras y muchas veces metiéndonos entre sus cavidades, lo que fuimos haciendo. Más de una vez debimos retroceder por haber equivocado brevemente el camino dentro de una grieta rocosa hasta superar su borde superior desde donde accedíamos a otra, quedando varias veces abismos entre ellas, que en alguna ocasión nos obligó a avanzar en horcadillas sobre el filo de una cresta de esas grandes piedras. En ese momento recordé que Bareta nos había dicho que estábamos en la ruta del cavalinho o “caballito” y entendí perfectamente la denominación: nos faltaban la silla y las riendas. Con mucho cuidado continuamos ascendiendo, ya más rápidamente a medida que nos acercábamos a la piedra cumbre. Por suerte el clima, en esos momentos y en esas alturas era bueno.
El no ver a otras personas que habíamos encontrado abajo me motivó a preguntar que había pasado y me encontré con una vieja y conocida respuesta: -¡ Ah,... hay otra ruta más fácil.

A las 11,40 horas nos abrazábamos en la cumbre del PRATELEIRAS con Jordi, Bareta, Daniel y Guillaume. Un poco mas tarde el grupo se agrando con la llegada de otros escaladores y casi no había espacio en la cima. La altura era de 2.560 metros y la posición 22°24´004S y 44°40´220º. Esta montaña es unos 220 metros mas bajo que el Agujas Negras, pero el precioso ascenso y la vista impresionante merecía haber hecho la elección de esta cumbre. Hacia el Este, unos 1.000 metros por debajo, había un manto de nubes que ocultaban la selva, pero se podía apreciar en la distancia, en una pequeña separación de las nubes, parte del valle del Rio Paraiba. Más allá, sobresaliendo, la formación montañosa de la Sierra del Mar, que próxima al océano que está a unos 80 km. de distancia, corre paralela a la de Mantiqueira. Hacia el SE el dominante perfil del Tres Estados. En el N/Oeste el Agujas Negras.
jaime suárez


La bajada se realizó por la parte más fácil disfrutando más los paisajes. Algunos montañistas optaron por bajar en forma rápida utilizando el rapel aunque nos sorprendió ver que no utilizaban casco. Pronto llegamos a la base donde aprovechamos para comer algo.
La intención era encarar ahora el Agujas Negras.
Previo a ello Bareta nos llevó, tras un pequeño desvío por una senda angosta, a la Pedra da Tarturaga “Piedra de la Tortuga”. Esta inmensa y raramente redondeada piedra se levanta casi a los 2.400 metros, sobre una superficie un poco aplanada en su derredor. Tiene una altura de casi 7 metros por 12 metros de largo y semeja como su nombre lo dice a una gran tortuga.
A las 14 horas estábamos en el refugio “Rebousas”, 22°23´162S y 44°40´719º, 2.400 metros y punto de desvío hacia el nuevo objetivo, el Agujas Negras, pero observamos desde ahí que estaba totalmente cubierto de nubes, con muy pocas posibilidades que despejase. Decidimos regresar a la hacienda a tomar un café bien caliente, mientras las nubes terminaban de tapizar toda la montaña y la selva.
Al día siguiente comenzaba el regreso.


TRES CRUCES







Macizo Tres Cruces desde la cumbre del Walter Penck




MACIZO TRES CRUCES

ascendido el 24 de Noviembre 2001

CUMBRE PRINCIPAL SUR 

Por Jaime Suárez

INFORME DE LA EXPEDICIÓN

Integrantes Expedición:
Flor Boscán (FEVME – Venezuela) Mirta Sarmiento (C.A.M.)
Jaime Suárez (C.A.M. – UPAME) Hans Siebenhaar (Mendoza)
Alejandro Gimenez (JANAJMAN – Salta)

Cumbre Alcanzada:
Pico Sur Internacional – Limítrofe- 6.749 m. posición 27°05´925S y 68°46´693.
Altitud:
6.749 m sobre el nivel del mar. Es la séptima altura de América luego del Aconcagua, Pissis, Ojos del Salado, Mercedario, Huascarán y Bonete, y la sexta cumbre en altura de las argentinas.

Ubicación:
El Macizo Tres Cruces se encuentra entre Chile y la Argentina, precisamente entre las provincias de Catamarca y de Atacama. La posición de la más alta cumbre de 6.739 m está sobre los 68°46´700O y los 27°05´900S, siendo su punto de mayor altura hito internacional fronterizo. Es una formación de varias montañas que se aprecia de forma diferente según el lugar desde donde se lo mire. Accediendo desde el Norte de Chile, luego del retén de Carabineros de la Laguna Verde y en dirección a Maricunga, se puede observar al macizo prácticamente en toda su magnitud, solo que hay que previamente conocerlo, lo que no es fácil ya que son muchas las cumbres, que rondan los 6.000 metros, que rodean la ruta.


Las cúspides del Tres Cruces que se aprecian desde Maricunga






Foto (de Mariano Muñoz) cumbre central, 6.620 m. que en muchos ascensos anteriores se consideró como la principal. Aquí estamos a 11 km de distancia y con espalda al Salar de Maricunga.






Esta cumbre 6.539 m la ascendimos con Mirta en una anterior expedición no encontrando comprobante alguno, siendo los primeros en hacerlo. La cumbre principal, quedaba unos doscientos metros más adelante y doscientos metros más arriba. Volveríamos y así lo hicimos.

( Hay relato de esta expedición al final, fue en Noviembre de 1997 )




Ruta:
Glaciar Sur, pared Argentina.
Dificultad:


Tres Cruces, desde la Laguna Negra de la Laguna Verde del Pissis




Flor y Jaime, al fondo el sistema Tres Cruces, desde el Norte



...





Tres Cruces, campamento Base



Nivelamos el piso lo mejor posible usando las piquetas y sacando las piedras grandes, y armamos nuestras carpas. Y tras preparar la cena nos dispusimos a dormir mucho, ya que al día siguiente comenzaba la verdadera aventura.





Flor dando los últimos toques a su carpa. Al fondo la cumbre principal del Tres Cruces


Habíamos recorrido 8,35 km. desde el Campamento Base. Al fondo del camino a seguir, a unos aproximados 6 kilómetros, sobresalía la cúspide del Tres Cruces mostrando en su sector sur parte del largo glaciar por el que deberíamos ascender. Durante el amanecer, por lo expuesto de nuestras carpas, sin ningún tipo de protección del relieve, leímos 12 grados bajo cero en el termómetro exterior.





Tres Cruces, hacia el segundo campamento






Campamento dos al Tres Cruces




Hacia el último campamento de altura, el tres




Tres Cruces, campamento 3 de altura



Alejandro agita los brazos a la distancia indicando la existencia de una "segunda cumbre"





Cumbre del Tres Cruces



Mirta y Flor eran las primeras mujeres que coronaban la mayor altura del Macizo Tres Cruces.



Regresando de la cumbre del Tres Cruces


Comenzaba luego el delicado regreso sobre las mismas huellas sobre el glaciar, que nos había permitido subir.






Tres Cruces, vista de su principal cumbre, la Sur, desde la Laguna Verde del Pissis




Tres Cruces, desde el Sur, entrando por la lagunita azul, camino al Pissis.
Foto de exploración anterior


Jaime Suárez – Diciembre 2001


Película Dra. Flor Boscán (Venezuela)







-----------------------------------------------------------------------
Cronología de ascensos a la cumbre principal del Tres Cruces, compilada por Guillermo Almaráz

NEVADO TRES CRUCES

Posición Ruta Integrantes Fecha Descripción.


Primero Polaca Witold Paryski
26-02-37 Filo Norte. Acceso por cara E.
Aprox. Tres Quebradas (S)
Camp. En Río Salado, Base del
Col, Col de 6000.


Segundo? Chilena Gastón Muga, Patricio Cortés?

1973 Acceso desde Oeste. Camp. Col de 6000.
Aprox. Maricunga.

Tercero Chilena Phillipe Reuter, Sabine Reuter y otro

17-05-89 IDEM Art. Sky Top Ten.

Cuarto Chilena Greg Horne (Canadá)

16-03-95 .

Quinto Chilena Alex Von Götz, Blumjenstock, Unterholaner

07-03-98 (Alemania)
Encontraron comprobante de Paryski del roquerío amarillo.

Sexto Sur Oeste Muratti, Casas, Bianchi, Kvarta C, Kavarta M, Gustavsson, Crocco, Susso

13-01-00 Glaciar Sur. 2 camp. Hasta basepared. Camp. 6000. Ascenso
por lado O del Glaciar Sur.

Séptimo Chilena Alexis Malafosse (Francia) Solo.

08-02-00

Octavo Directa Sur Guillermo Almaraz, Fabian González, Rolando Linzing (Mar del Plata)

01-10-00 Glaciar Sur directa. 2 camp. Hasta
base pared. Aprox. Tres Quebrad.

Noveno Chilena Ivan, y Luigi, c/ Erik Galvez -guía-

04-01-01
Italianos con guía chileno.

Décimo Sur Este Jaime Suárez, Hans Siebenhaar, Alejandro Gimenez, Mirta Sarmiento, Flor Boscán (Ven.).

24-11-01 Glaciar Sur. Aprox. Desde NE
Exp. UPAME , 2 camp. 1 en pared.


Undécimo Chilena Alberto Redes, Cristian Beiza, Germán Madrid
04-01-03
Grupo Chileno.

Duodécimo Chilena Darío Bracali y Paula Semergian
27-02-03 Encontraron comprobante de Parisky roca negra.

Décimo tercero Chilena John Biggar
Mar-03 .






           TRES CRUCES




                             ...en busca de los    6.749 m. s. n. m.                           
Expedición realizada desde el 8 al 15 de Noviembre de 1997 por miembros de UPAME, Club Andinista Mendoza y F.E.D.M.E.

Fecha de Inicio: 8 de Noviembre de 1997.
Fecha de Finalización: 15 de Noviembre de 1997,
Cumbre Alcanzada: Pico Sur-Este Chileno 6.539 m.
Fecha de Cumbre: Viernes 14-11-97
Objetivos:      
·    Búsqueda de la cumbre principal.
·    Descubrimiento de las cumbres, y exploración de este ignoto sistema, con sus rutas de acceso y alturas.
·    Determinación de la cumbre verdadera mediante GPS.
·    Documentación fílmica para información y antecedentes.


Integrantes:
                        Jaime Suárez (C.A.M. – UPAME – FRAE )
                        Mirta Sarmiento (C.A.M.)
                        Mariano Muñoz (Segovia- España)
                        Hans Siebenhaar
                        Marcos Radich
Cumbre Alcanzada: Pico Sur-Este Chileno 6.539 m., del Tres Cruces.

MACIZO TRES CRUCES


Introducción:
El bien llamado Macizo Tres Cruces, es en primera instancia una formación de 3 grandes montañas piramidales cercanas entre sí que discurren prácticamente de Norte a Sur y que se “descubren” al ser observadas desde el Oeste, precisamente desde el Salar de Maricunga, apreciándose como tres picos de un sistema.
El primero, con un glaciar a su Sur y es el mas cercano a la ruta internacional chilena. Alcanza una altura de más o menos 6.100 m, y le llamaremos Norte. El segundo en orden desde la ruta es el Pico Tres Cruces Central y tiene 6.620 m, con un canal en su noroeste de aparente fácil acceso – y es la que los lugareños y muchos carabineros catalogan como el de mayor altura -, lo que causa confusión. Finalmente el pico Sur o Cumbre Chilena, con 6.539 m cierra el trío visible.
Pero de frente, el perfil de alturas no delata la verdadera cumbre, (de la que ya charlaremos, ya que es una cuarta) que es punto limítrofe y que está atrás de la Sur. 
Tampoco cuando uno entra por el Norte desde la ruta internacional, ya que se mimetiza en un cúmulo de cumbres varias.
La posición de la más alta cumbre, de 6.739 m, está sobre los 68°48´O y los 27°07´S, siendo ése el verdadero hito internacional fronterizo, no sabiendo si a esa cumbre especial alguien llegó.
Si se ha llegado a la central de las tres visibles.

Ubicación:
El Macizo Tres Cruces se encuentra entre Chile y la Argentina, precisamente entre las provincias de Catamarca y de Atacama. Su pico más alto, dentro del sistema o mejor dicho al final del mismo, constituye punto limítrofe entre ambos países.
Es la séptima altura de América luego del Aconcagua, Pissis, Ojos del Salado, Mercedario, Huascarán y Bonete, y la sexta cumbre en altura de las argentinas.

La Partida:
Partió nuestra expedición desde Mendoza,  tras el  rito de completar las 10 cumbres más altas de la República Argentina, de las cuales 5 son limítrofes con Chile (Ojos del Salado, Tres Cruces, Llullaillaco, Incahuasi y Tupungato) y 5 se encuentran dentro de nuestro territorio (Aconcagua, Pissis, Bonete, Mercedario, y  Nacimiento (Walter Penck).
Personalmente iniciaba mi novena  y diferente cumbre de más de 6.500 metros, situación que me preocupaba,   dada la poca información que teníamos de nuestro objetivo.
Nuestros 2 vehículos 4x4 atravesaron San Juan, y La Rioja, llegando luego a Tinogasta y a  Fiambalá – lugar este en que se debe reportar a Gendarmería Nacional y realizar los trámites de aduana –. Desde allí, por la ruta que conduce al Paso San Francisco accedimos a Pastos Largos, que  está a unos 35 km .al norte de Chaschuil.

Pastos Largos:
Llegamos tras un agradable viaje de un día en que recorrimos casi 1.000 km.. Es Pastos Largos prácticamente el lugar donde iniciar aclimatación y llenar en forma segura nuestros bidones con agua. Se constituye este vital elemento en algo fundamental, sin lo que no se puede continuar una expedición. Es necesario llevar al menos 20 litros por persona ya que más adelante sólo expertos arrieros pueden determinar donde obtenerla,  dada la contaminación natural por minerales y la salinidad existente.
Pasar la noche en este refugio constituyó un descanso. Aprovechamos para ordenar nuestros pensamientos y poner a punto nuestros altímetros y mapas. El día siguiente  tratamos de comer e hidratarnos lo mejor posible.
El GPS nos marcaba que estábamos a 86 km. de la cumbre, por supuesto en línea recta.
Revisamos nuestros papeles: Teníamos el permiso de la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado de la República de Chile, que habíamos tramitado a través de la Federación de Andinismo y Escalada  y la Federación de Andinismo de Chile, la que una vez más nos había servido con desinteresada eficiencia. También un mapa del Instituto Geográfico Militar del Ejército Argentino, con la ubicación de la montaña y su altura, pero sin ningún tipo de signos cartográficos del lado de la frontera chilena, por donde lo íbamos a ascender dada la proximidad de la montaña con la ruta internacional, y finalmente nuestras ganas de continuar hacia lo desconocido.

Las Grutas:
Partimos desde Pastos Largos hacia Las Grutas, contemplando más adelante en el camino la imponente posición del Inca Huasi, - comprendimos nuevamente la estrategia de la pirca inca existente en la cumbre que habíamos visto en nuestro ascenso realizado del Marzo, junto con Mirta y Alejandro Jiménez, era un maravilloso puesto de observación y comunicación.
Pudimos observar manadas de burros salvajes y guanacos, que nos hacían apartarnos por momentos del hipnotismo que las altas cumbres nos despertaban.
Llegamos por fin a las Grutas, en los 4.000 metros y luego de realizar los trámites en el control de Gendarmería Nacional y saludar a la gente de Vialidad Provincial, obtuvimos una vez más de ellos un lugar en su bunquer vial para pasar la noche.

Campamento Base:
Al día siguiente,  pasadas las 9 de la mañana y luego de una contemplación del Inca Huasi y del San Francisco, iniciamos la marcha hacia la frontera. Nos tocó cruzar y sortear varios pequeños glaciares acostados sobre el camino, por encima de los 4.300 m que como recuerdo de pasadas nevadas se negaban a desaparecer.
Bordeado el San Francisco, que da nombre al paso, y marchando ahora hacia el Sur Oeste, discurrían las montañas a nuestro costado izquierdo, observando las vertientes chilenas del Inca Huasi y  del Ojos del Salado. Pronto llegamos al punto limítrofe donde se levantan los hitos fronterizos y donde un  monolito recuerda el paso por el lugar del descubridor de Chile, Diego de Almagro.
De pronto y en medio de la impresionante pluralidad de montañas un espectáculo inusitado, se ve a lo lejos el brillo de la Laguna Verde. Algo totalmente impensado pero con una fuerza de realidad que absorbe totalmente al viajero. El imponente verde turquesa de esta laguna es imposible de describir en palabras. Su salinidad no impide la vida de aves en sus afluencias, y lo demuestra la populación de rosados flamencos. En su entorno sur aparece el nuevo retén de carabineros. Vacío lugar de control, por la época del año. Estarían por llegar.
Estábamos a unos 20 km. de la línea de frontera. Pronto vimos también, abandonado, el viejo retén de carabineros ubicado al lado del quemado refugio Murray, por donde se accede al Ojos del Salado. Seguíamos avanzando y no podíamos descubrir la montaña de nuestro objetivo.

Luego de atravesar varios y gruesos manchones de nieve congelada que habían sido rotos por alguna máquina para darle continuidad al camino, pero con profundas canaletas que había que atravesar con sumo cuidado, detectamos dos operarios viales que nos indicaron que nuestro cerro estaría frente al Km. 205. Se hace difícil entender explicaciones aparentemente sencillas cuando no se conoce o establece referencia visible fija alguna. Un solitario y gran zorro, desde el costado del camino, contempló nuestro devenir a esos 4.300 m de altura.
Volvimos a utilizar nuevamente el GPS, nos daba dirección, pero hacia ella varía varios picos. ¿Cual era? ¡Había que acercarse más!
Al pasar luego de rodear otro glaciar sobre el camino atajo, y descubrir los restos de una expedición, seguramente proveniente desde Chile, donde aparecieron pomponas de gas y un bidón con agua entre otras cosas, nos dimos cuenta que estábamos cerca. Lo que no supimos hasta después, es que estábamos enfrente del Tres Cruces, viéndolo desde el Oeste, o sea desde Maricunga (dibujo 1°). Ya que lo que creíamos era un pico, eran tres y separados, pero no terminaba ahí...


Debíamos volver a la ruta internacional. Lo hicimos  triangulando la posición desde los restos del campamento abandonado encontrado. Luego desde la ruta recién pudimos determinar mejor nuestro objetivo, e ingresamos dos kilómetros hacia el este, (exactamente a 40 km. de distancia del retén de carabineros de Laguna Verde, viniendo desde el Paso San Francisco
(dibujo 2°).


Dibujo extraído de videofilmación del Cordon Tres Cruces, entrando por la ruta internacional, desde el lado chileno, y a 40 km. de distancia rumbo sur, desde el retén de carabineros de la Laguna Verde, a la que accedimos por el Paso Internacional San Francisco desde Argentina.


Por suerte habíamos salido temprano desde Las Grutas en el lado argentino, lo que nos permitió  llegar a lo que sería nuestro Campamento Base a las 16,30 horas de ése día y luego de tanta confusa averiguación y peregrinaje.
Cansados armamos nuestras carpas y nos dedicamos a preparar nuestras bolsas y comer bastante. Estábamos a poco más de 4.300 metros.
Nuestro GPS apuntaba hacia la tercer cumbre desde la ruta, o sea la sur-este. Ya nos preocuparíamos luego de determinar la posición exacta del pico limítrofe.
El día siguiente lo dedicamos a descansar y aclimatarnos en nuestro campamento base. Siempre con la incógnita de encontrar el Tres Cruces. . Nuestras dudas seguía existiendo, cual de las tres montañas era el Tres Cruces, y cual era la más alta. Aun no sabíamos que era un Macizo, pero comenzamos a intuirlo. Personalmente lo hice a mitad de la madrugada cuando vino a mi mente la expedición que hicimos al Pissis, que también presenta características de macizo dado por sus 5 cumbres principales.

Campamento Uno:
Miércoles 12. Partimos a las 9,40 abandonando nuestro campamento y rumbo a la cumbre. Esperamos a que saliese el sol para dejar las carpas. Es un lujo que se puede dar con suerte hasta el campamento uno, aunque sólo recomendable cuando se conoce la ruta.
El GPS nos fue alejando de la cumbre Norte y también de la Central, y apuntaba con insistente fuerza hacia el sur, no dejándonos nuestra posición apreciar los perfiles de las cumbres que nos rodeaban. Pasamos por glaciares que iban tomando cada vez mayor inclinación y nos encontramos  pronto a los 4.850 m. Seguimos transitando blancos y pequeños  penitentes, donde de cuando en cuando aparecían insertas entre ellos algunas mariposas muertas. Tal vez el viento las llevase a ésa altura, arrastrándolas vaya a saber desde donde y de que suerte de migración. A las 15,40 y luego de 6 horas de marcha superamos los 5.200 m. Decidiendo por el fuerte viento existente montar nuestro campamento uno. Demoramos en ello mas de una hora y media hasta lograr el armado de nuestras carpas, por las molestas y frías ráfagas de viento que nos obligaban a resguardar periódicamente nuestras manos en los bolsillos. A las 18 horas un tibio té, seguido a las 19 por una frugal cena que permitió, luego de  una charla, que a las 20 tratáramos de conciliar el sueño, con todos los pormenores que la altura produce sobre nuestro organismo.

Campamento Dos:
El jueves  trazamos el plan del día y partimos hacia el campamento dos. Separamos en bolsas la basura que la vuelta recogeríamos tratando de dejar ese espacio sin ningún tipo de contaminación.
El clima había cambiado ya que el fuerte viento había transportado las nubes que nos taparon las cumbres el día anterior y aparecía un fino manto helado sobre todas las montañas. Aún no sabíamos que íbamos a subir, habíamos traspasado dos cumbres de importancia, la última la Central y el GPS nos delataba una distancia, hacia una cumbre que no veíamos, en línea recta de 6 km., en sentido sur. Ascendimos el acarreo que separaba al pico Central del tercero buscando lo más directo posible posicionarnos a más altura. Llegamos así a los 5.850 metros. Otra vez el viento en el momento de montar nuestras carpas. A las 19 horas y luego del té de la tarde, la cena, como el día anterior, respetando fielmente los horarios (no había otra cosa que hacer). Luego a escuchar radio y tratar de dormir, ya que ni ganas de hacer bromas existía por el cansancio.

Buscando la Cumbre Limítrofe:
Iniciamos temprano, muy pasadas las 8 la salida desde nuestro último campamento, buscando afanosamente la cumbre y sin poder verla. Pronto superamos en altura al Pico Norte, contemplando el precioso glaciar que lo faldea, ya habíamos alcanzado los 6.200 m y seguíamos  ascendiendo. Lamentablemente sin ver que apareciera la fantasma montaña que nos indicaba el GPS existía adelante, en algún lugar y ahora a 2 km. de distancia. A los 6.300 metros desistieron Marcos, Mariano y Has, la falta de visualizar un objetivo que se resistía a aparecer ante nuestras vista, hacía parecer vano el intento.
Seguimos con Mirta, en ésta. la tercer pirámide. Luego veríamos cual era la de mayor altura. Llegamos así a los casi 6.500 metros y apareció de golpe, tras ir volteando la cumbre que  ascendíamos, a unos 250 metros de distancia y como una inexpugnable torre de más de 150 metros por arriba nuestro, la buscada y ansiada cumbre limítrofe del sistema Tres Cruces. Era una cuarta. Ahí entendimos que el maldito GPS jamás se había equivocado. El sentido y la distancia eran correctas, pero por la perspectiva, el cúmulo de conos, la distancia y en el ángulo visual que teníamos, era prácticamente imposible determinar previamente su tremenda importancia.
Por la hora 15,30 decidimos continuar en la cumbre que estábamos. Poco después y luego de atravesar varios inclinados glaciares llegamos a la cima de la Sur.
Miramos todo en derredor, la cumbre Norte por debajo, la Central unos 100 metros por arriba y a nuestro noreste la cumbre hito, con más de 150 m por encima y como burlándose diciendo ¡yo soy la más alta...!
Pero gracias al GPS,  al costado noreste del pico de la cumbre chilena y atrás de ella, apareció un morro como una aislada torre de un castillo, de no muy fácil ascenso ya que estimamos necesitaría cuerdas en varios pasos. Este morro vigorosamente se yergue por unos 200 difíciles metros por encima de la altura de la tercer cumbre. Esa era la posición que delataba nuestro GPS, que habíamos establecido previamente de la carta del IGM,  y que no podíamos hallar a medida que íbamos ascendiendo y bordeando los picos. Eso fue lo que nos motivó a atacar el tercero que era el que más se aproximaba la  posición indicada por el artilugio satelital.

El espectáculo era impresionante. Todo se apreciaba en la distancia. Desde los grandes salares al Oeste y muchas de las cumbres más altas de América, hasta la vista de nuestro campamento  base donde habían quedado dos carpas armadas. Todo ello hacía que el tremendo cansancio que teníamos desapareciera como por arte de magia, junto con los temores que el no encontrar a nuestra montaña anidaban en nosotros. Filmamos lo que pudimos ya que el frío me había inutilizado 3 baterías, las que sólo duraban unos segundos. Y dado la hora unido al no tener noticias del resto de los expedicionarios nos decidió a bajar.
Regresamos al campamento dos al que llegamos extenuados. Nuestros compañeros ya estaban en sus bolsas recuperando energías. Luego de los normales rituales de comidas, descansamos tratando que pronto llegase el sueño. Al día siguiente con el sol casi alto iniciaríamos el descenso hacia el campamento base, previo llevar la basura de este campamento y de recoger la que habíamos embolsado en el campamento uno.
Llegamos a las 13,30 a nuestros vehículos y luego de descalzar nuestros pies de las pesadas botas, procedimos a levantar el campamento. El ronroneo de nuestros vehículos al hacerlos arrancar nos dio una sensación de seguridad. Queríamos atravesar la frontera lo más pronto posible para tratar de pernoctar en Fiambala, sus termas, y poder regresar al día siguiente Domingo  directo a Mendoza.

.
                                                                                              Jaime Suárez





NACIMIENTO

NACIMIENTO

Cumbre Principal

ascendido el 6  de Marzo de 1998



Vista del Nacimiento durante ascenso al Walter Penck





Refugio Quemadito, y lugar donde quedan los vehículos










Cumbre Nacimiento, al fondo izq. glaciar del Pissis. Jaime, Mariano y Omar




José Luis González, en la cumbre del Nacimiento


Eran muchas emociones, pero no podíamos quedarnos allí, debíamos regresar.




Jaime Suárez
Mendoza, Marzo de 1999.-

IZTACCIHUAL Y POPOCATEPETL



VOLCANES DE MEXICO

IZTACCIHUAL Y POPOCATEPETL

ascendidos en 1997 y 1992 respectivamente


Jaime Suárez



En la última quincena de Diciembre del 2000 el Popocatepetl que venía siendo desde meses atrás cuidadosamente monitoreado y controlado en cuanto a evaluación de riesgo, entró en una importante actividad volcánica con etapas explosivas que lanzaron fragmentos incandescentes a más 1 y 2 kilómetros de distancia - enviando mucho más lejos a material de menor tamaño -, mientras elevaba una columna de ceniza a más de 3 km. de altura.
Se limitó de inmediato el acceso a unos 10 km. de distancia del mismo, incluyendo el sector que involucra el llamado Paso de Cortés y posteriormente se lo amplió a 23 kilómetros, obligando a estudiar y planificar la evacuación de unas 41.000 personas que habitan su entorno, muchas de las cuales ya habían comenzado a abandonar sus hogares.
Luego de unos 50 años de tranquilidad eruptiva, hacía 5 que había iniciado su actividad con erupciones y emisiones de cenizas y gases, lo que motivo a las autoridades a mantener la atención sobre el mismo y evitar la práctica del montañismo en sus laderas. A pesar de las prohibiciones cinco montañeses que lo ascendían aparecieron muertos en la zona cercana al cráter, en Mayo de 1996. Esto demuestra lo acertado de las medidas tomadas.


 El Popocatepetl, segunda cumbre mexicana, con 5.452 m y con la fumata volcánica que desde hace meses impide pueda ser ascendido


Como andinistas, que a veces los ascendemos, nos interesamos en los volcanes y rudimentariamente aprendemos que, en las formas de evolución de nuestro planeta, éstos se forman sobre una abertura por la que salen del interior de la tierra, gases, lava y roca fundida - magma – los que por acumulación van incrementando, en forma de montaña, el tamaño del volcán. El Popocatepetl es un volcán activo que ha tenido fuertes erupciones separadas de lapsos de reposo variables y como todo volcán activo representa un importante riesgo potencial. Hasta ahora las emisiones de ceniza no se consideran que pongan en peligro la seguridad de las poblaciones que lo rodean, pero de persistir la actividad podrían producirse lluvias moderadas de fragmentos de rocas y tal vez flujos de lodo motivados por el deshielo de los glaciares que aún coronan esta bella montaña. Ojalá en breve tiempo podamos nuevamente escuchar noticias de ascensos a su cumbre.


Había partido, durante un frío fin de Mayo del hemisferio Sur , vía Chile en un vuelo directo a México. Al arribar al aeropuerto me estaban esperando miembros de la Federación Mexicana de Excursionismo y Montañismo, viejos camaradas de la montaña con los que recordamos experiencias compartidas de ascensos por América, mientras esperábamos el vuelo en el que llegaba, - desde Guatemala donde se encontraba en una misión de paz del Ejército Argentino-, el Teniente Coronel José H. Hernández. Muy pronto nos reunimos todos junto a otros montañeros que arribaban de diversas partes de América y Europa.
Asistiríamos en Amecameca (a unos 60 km del Distrito Federal y a casi una hora de auto) al 4° Congreso Internacional de Protección y Difusión de Ecosistemas de Montaña organizado por la UPAME - UNION PANAMERICANA DE ASOCIACIONES DE MONTAÑISMO Y ESCALADA- y la UIAA –UNION INTERNACIONALE DES ASSOCIATIONS D´ALPINISME -. Luego de tratar los temas presentados por las federaciones participantes se emitiría la Declaración de Amecameca, íntimamente relacionada con los problemas de la ecología de montaña.

Todo México es un museo natural, donde destaca la belleza de sus montañas. Las cinco principales son: El pico de Orizaba 5.747 m, Popocateptl 5.452 m (Latitud N 19°01´18.30 Longitud O 98°37´39.50), Iztaccihuatl 5.386 m, Teyotl 4.570 m y Malinche 4.461 m. Si bien la cumbre más alta es el Orizaba, las más trascendentes y preferidas son el Popocatepetl y el Iztaccihual. Estos volcanes forman al Parque Nacional Izta-Popo de 25.679 Ha. Sus cumbres, separadas entre sí por unos 30 km. de distancia, eran antiguamente contempladas desde muchos lugares de la capital de este bello país, a pesar de encontrarse a mas de 70 km. Pero en la actualidad la contaminación atmosférica hace prácticamente imposible la visión de ellas. Esta contaminación es producida por más de 3 millones de vehículos y los más de 20 millones de habitantes del Distrito Federal (tal vez la ciudad mas poblada del planeta) ubicado a los 2.238 m de altura en un valle rodeado de volcanes, casi todos apagados.

Iztaccihuatl significa en el idioma Náhuat “mujer dormida” porque su perfil parece una mujer acostada, destacándose perfectamente desde la distancia la cabeza, el pecho, el vientre, rodillas y pies. Popocatepetl significa “montaña que humea” y es fácil imaginar su perfil como la figura de un guerrero arrodillado y apoyado sobre su escudo. Hay una bella y triste leyenda que se pierde en el tiempo y cuenta que cuando llegaron los Aztecas al Valle de Anáhuac y aún las montañas no terminaban de formarse, nació en Tenochtitlán una princesa Mexica llamada Mixtli. Su belleza hacía que fuese asediada por muchos nobles, en especial uno cruel y sanguinario llamado Axooxco. Pero ella amaba a un guerrero, Popoca, que había partido a luchar para conquistar el título de Caballero Águila y así poder conseguir, sobre el otro pretendiente, la mano de la princesa. Ésta ante el peligro que correría su amado y no queriendo aceptar a Axooxco, se quita la vida. Popoca regresa victorioso, y al ver muerta a la mujer que ama, tomó su cuerpo en sus brazos y se encaminó hacia las montañas. Allí permaneció acongojado al lado de ella, agachado a sus pies, hasta morir, pensando que la nieve podría despertarla del sueño. La muerte los convirtió en estos volcanes, Iztaccihuatl (mujer dormida) y Popocatepetl (montaña que humea) y se yerguen cercanos dominando el horizonte lejano de la ciudad de México.
Separado de ellos y más cerca de la capital, el actual Ajusco (representando a Axooxco), con sus 3.937 metros también impone su perfil.

Luego del congreso inexorablemente se imponía ascender a una montaña, que sería el Iztaccihuatl, y que tan cerca de nosotros (a unos 20 km.) habíamos tenido durante nuestras reuniones. Puede accederse a ella durante cualquier época del año, aunque sus mejores condiciones son en invierno. Es recomendable hacer cumbre antes de la una de la tarde, ya que suele cubrirse luego de nubes que dificultan ver el camino de retorno.
Con mucho entusiasmo nos preparamos para ascenderlo con Jordi, Joan y José junto a otros montañistas chilenos, venezolanos, guatemaltecos, colombianos, venezolanos, franceses, españoles y mexicanos.
jaime suarez
Ascendiendo el Iztaccihual...

También se podía apreciar desde Amecameca al Popocatepetl. El Popo, como cariñosamente se le denomina, hacía honor a su nombre ya que desde hace un tiempo una gran e intensa columna de blanco humo volcánico lo comunicaba con las nubes de altura. Su acceso estaba denegado por la actividad volcánica que presenta. Mientras nos desplazábamos en el micro que nos conducía al paso de Cortés, que separa a ambas montañas, - lugar desde el cual el conquistador proveniente de Veracruz, casi cinco siglos atrás, pudo contemplar la grandiosidad de Tenochtitlán -, no pude dejar de recordar cuando unos años atrás (1992) lo había ascendido luego de pernoctar en el cercano paraje de Tlamacas.
jaime suarez
Julia, Sara, Mercedes, Jaime, abandonando el refugio rumbo a la cumbre del Popo

Allí se encuentra el cómodo y bien instalado albergue de montaña Vicente Guerrero, a los 3.900 metros de altura. En esa oportunidad partimos del refugio antes de la salida del sol, que pronto nos brindó un maravilloso amanecer, ascendiendo sobre una arena de lava muy fina y manchones de nieve congelada. A los 4.400 metros de altura y luego de 3 horas de marcha, accedimos al lugar denominado Tres Cruces. Tras un breve descanso encaramos la pendiente del cono volcánico. Poco a poco y a lo largo de 4 horas fuimos superando los 1.000 metros que nos separaban de la cumbre. Al llegar a los 5.300 metros accedimos a un sector del borde del cráter, que tiene un diámetro de 350 metros y una profundidad de 250, debimos bordear durante una hora un sector del mismo para acceder a la parte más alta de esta montaña, soportando emanaciones sulfurosas que varias veces nos obligaron a poner nuestra boca muy cerca del suelo.


 Durante el ascenso, un pequeño descanso al borde del cráter

Desde la cumbre pudimos apreciar parte del Iztaccihuatl sobresaliendo majestuosamente entre un espeso manto de nubes. Recordé muy bien que me prometí volver para ascenderlo, y ahora 5 años después, lo estaba cumpliendo.

Tras pasar el Paso de Cortés, 3.650 m, llegamos a la La Joya, en el sur del volcán. Allí termina el camino y quedaría el vehículo esperándonos. En este sitio es necesario asentar los datos de los montañistas, con fecha, horario, rutas y día estimado de retorno, en un libro del Socorro Alpino Mexicano, que se guarda en una caseta de color amarillo y al regreso se debe anular el registro. Iniciamos la marcha del grupo ya pasado el mediodía. Una ligera nevada comenzó a molestar nuestro ascenso, y no nos abandonó durante las 4 horas que tardamos hasta el refugio República de Chile, que se encuentra por los 4.700 m y al que accedimos luego de superar los “pies” de esta montaña. En su entorno hay espacio para acampar. Luego de comer algo nos acomodamos en las literas superpuestas y colectivas y logramos el sueño entre las consabidas bromas sobre costumbres de las diferentes nacionalidades que integrában la cordada. Este refugio fue destruido posteriormente por el fuego provocado por irresponsables que no llegan a comprender la importancia que tiene para un montañista ni el trabajo de mantenimiento que le cuesta, en este caso, al Grupo de los Cien de México, una ejemplar institución de ecologistas miembros de UPAME.
A las 5 de la mañana, luego de un liviano desayuno y de colocarnos todo nuestro equipo incluidos los grampones, iniciamos el ascenso superando glaciares, transitando collados y sorteando peñones. Acompañados por ventiscas y nevadas esporádicas llegamos a “las rodillas”



El grupo avanzando rumbo a la "panza" del Iztaccihuatl

 y de allí a “la panza”.
jaime suarez


Tras una fuerte inclinación accedimos al “pecho”, donde está la cumbre principal con sus 5.386 m. Habíamos demorado en ese desnivel de poco mas de 600 metros más de 4 horas, fundamentalmente a causa del clima. No dejamos de festejar eufóricamente y de abrazarnos todo un singular grupo de alpinistas, andinistas e himalayistas. Una densa nube que nos envolvió en la cumbre comenzó a imposibilitar la visión a pocos metros y a hacer aparecer con tonos grises los colores de las banderas que se desplegaban.
El regreso se realizó muy lentamente, bajo situación no exenta de peligro a causa de la ya desatada tormenta, hasta los 3.500 metros donde por fin terminaba la capa de nubes y viento y estaba despejado. Más tarde llegamos a La Joya , donde luego de asentar el regreso, partimos en vehículo hacia Amecameca y, tras cargar equipajes, al Distrito Federal, donde seguiríamos cumpliendo compromisos oficiales .

------------------------------------------------------------------------------------------------
En el año 1521, y tras un segundo intento, fue un grupo de soldados enviados por Hernán Cortes, motivados por la necesidad de obtener azufre para fabricar pólvora, quién subió el Popocatepetl y alcanzó el borde del humeante cráter. El primero es ascenderlo fue el capitán Diego de Ordaz. Luego fue bajado dentro de un canasto Francisco Montaño, quién, con mucho trabajo halló azufre sedimentado en las entrañas del volcán
Se puede leer en “Cartas de la conquista de México” como midieron el cráter del Popocatepetl: “...y había de la una parte de la boca a la otra dos tiros de ballesta” Comparada la forma de tomar medidas de esa primera probable ascensión, con las que actualmente aplicamos utilizando el GPS, no deja de ser anecdótica.

jaime suárez