INTRODUCCION



"Tanto si piensa que puede, como si piensa que no puede, de cualquier modo está en lo cierto" Henry Ford


Montañista amigo, con el conocimiento, lo difícil o desconocido se vuelve fácil y accesible.¡Que poca información teníamos en la decada del 90 y años posteriores, de muchas de las más altas montañas de Argentina y Chile! Algunas veces ascendimos una cumbre que no era la principal y otras tuvimos que dejar la expedición como mera exploración al recién poder determinar, ya al fin de la misma, por donde se debería haber accedido o ascendido! Y VOLVER.Durante años fui informando de los resultados de las expediciones que realizabamos y las he juntado en este blog.Espero te sirvan mis relatos.

Jaime Suárez
jaimesuarezgonzalez@gmail.com

17 septiembre, 2009

VALLECITOS


VALLECITOS, cumbres varias

(en ajustes)





El cordón de El Plata desde la ruta 7, antes de Potrerillos, Mendoza



El Cordón del Plata, donde se encuentra Vallecitos, a 80 km de la ciudad de Mendoza, se extiende paralelo a la Cordillera de Los Andes por unos 60 kilómetros. No pertenece a la cordillera central ni a la precordillera, siendo de una más reciente formación geológica, que se manifiesta en los espigados perfiles de sus principales cumbres, que concentradamente, por unos 25 kilómetros, sobresalen con alturas que van desde los 4.000 a los 6.000 metros. La variedad de cumbres, cercanas entre si y con variados niveles, unido a la existencia de refugios y abundante agua, permiten lograr que un novel andinista desarrolle paulatinamente su aprendizaje y aclimatación. Ello convierte a este cordón en una estupenda escuela de alta montaña, siendo corolario de las actividades el ascenso a su máxima altura, El Plata (6.000 m), cuyo perfil majestuosamente se yergue en la distancia a la vista de la ciudad de Mendoza. El Plata es también una meta casi obligada, como antesala para un ascenso al Aconcagua. Coronarlo permite, en algún aspecto, proyectar una tendencia positiva hacia el logro de la principal cumbre de América.




Principales cumbres del Cordón del Plata







Cerros, El Plata, Vallecitos, y Rincón (con ventisca), desde el pueblo de Potrerillos, Mendoza




EL PLATA



El Plata; al fondo el Aconcagua y el Cordón de la Jaula




El Plata, 6.050 m, cumbre enero 1986




Cumbre de El Plata y al fondo en la distancia el Tupungato









VALLECITOS


Vista del Vallecitos durante el inicio del ascenso



Tramo final hacia la cumbre desde el portezuelo Plata-Lomas Amarillas








RINCON



Cerro Rincón (al fondo, al medio), poco antes de El Salto, Potrerillos, Mendoza




Tuti; Celina, Jaime y Karina - Cumbre Rincón, 1985.

atrás el cerroVallecitos, al fondo cumbre de El Plata, 6.000 m



FRANKE



El Franke desde Manantiales, en Potrerillos




Franke, Lomas Amarillas y Vallecitos




En la cumbre del Franke







Regresando en el sector de cumbre



SAN BERNARDO



El San Bernardo desde las veguitas




Cumbre del San Bernardo











Vallecitos, refugio de la UNCuyo





Vallecitos, vista general




Jaime Suárez




No bote basura en la montaña






Jaime Suárez




29 agosto, 2009

EL MONTAÑERO Y EL DUENDE



EL MONTAÑERO Y EL DUENDE DE LA MONTAÑA

Por Jaime Suárez

La montaña tiene un Duende,
un Duende que está en todas las cumbres,
lo más cerca posible de Dios
y lo más lejos que puede de los hombres...


DE JOVEN, EN LA MONTAÑA...

Mientras ascendía,
dosificando el esfuerzo;
mientras paraba,
controlando el cansancio;
sentía los rayos del sol,
sobre mi cuerpo
y una suave brisa
que acariciaba mi rostro...
Abajo el valle brillaba
y arriba las crestas
llamaban.

El sol, Y el viento,
el valle y las cumbres
irradiaban una majestuosa paz,
que imposible de explicar,
recibía...
constante y continua,
pura y eterna,
y se mezclaba con mi soledad.

Luego, llegué...
Sentado en la piedra más alta
estaba el duende de la cumbre.
Al recibirme preguntó:
-¿A qué vienes?
Le contesté:
- A estar más cerca de Dios,
y a tratar de hablar con él....
Me respondió:
- ¡Por que no aprovechaste!,
subió acompañándote,
cuando llegaron se marchó...
¿En qué pensabas..?


Jaime Suárez
Andinista - (2006)




UNA VEZ MÁS...


Una vez más emprendía
coronar una cumbre,
cuyo perfil tenía en mi mente
desde tiempo atrás.

Una vez más,
al pie de la montaña...
una vez más le pedía
al duende de la montaña
permiso para acceder a ella.

Una vez más iniciaba
el paso a paso,
pidiendo el apoyo
de mis muertos y mis vivos.

Una vez más
pasaban las horas,
mientras ensimismado
en mis pensamientos
y bebiendo cántaros
de luces y paisajes,
llegaba al fin
de la agotadora jornada.

Una vez más la vista
de millones de estrellas
estallaba en mis ojos
antes que mis párpados
se plegaran al sueño.

Una vez más
con el milagro
de un nuevo amanecer
y la tibieza del sol
sobre mi cuerpo,
reiniciaba mi tarea.

Mientras ascendía,
ya en confianza
y reconociéndonos,
una vez más,
pude dialogar
con el duende de la montaña.

Él me hablaba
de personas,
de historias y desventuras
de tiempos pasados y lejanos,
en su dominio.

Yo le hablaba
del mundo
que quedaba abajo.
Y así pasaban las horas
hasta que nuevamente
una brillante alfombra de estrellas
volvía a cubrir
el ocaso del sol.

Una vez más,
al siguiente amanecer,
al proseguir el diálogo,
no podía evitar
acariciar la compañía
del espíritu de la montaña.

Una vez más,
me acompañó,
hasta llegar a la cumbre
y se emocionó con mi emoción.
Y conjuntamente
disfrutamos emociones
hombre y duende.

Una vez más
lo sentí materializarse
en alguna que otra lágrima
que brotó de mis ojos.

Y por primera vez,
le escuché esta pregunta:
-Te suelo ver en las cumbres,
¿cuéntame que sientes en ésta?
-Una vez más siento frío...
Me respondió:
-No es mi frío,
es tu soledad...
-Una vez más,
siento cansancio.
Me contestó:
- No es tu cansancio,
es tu falta de ilusión...
-Pero una vez más,
siento que Dios existe...
Y me dijo
“No ha sido en vano acompañarte...
Vuelve a visitarme;
estaré en cualquier cima.”

Agradecí mientras comprendía
que debía iniciar el descenso
y que bajaría solo,
pero pensando
en la conversación de cumbre.

El duende de la montaña
quedaría en su cúspide,
y tal vez en su espiritualidad
cavilando sobre los mortales
que desde
la dimensión de las emociones,
hollábamos su reino.

Jaime Suárez
Andinista - 2007



DE HOMBRE, EN LA CUMBRE

La montaña...
Verla de lejos,
es ansiarla.
Contemplarla,
es gozarla.
Estar inmerso en ella,
es sacralizarla.

Otra vez la coronaba,
mientras
caía el atardecer,
lentamente
sobre mí,
absorbiendo luz,
imponiendo oscuridad,
y robando pensamientos...,

Un fugaz sobresalto
me hizo presentir
una compañía...
-¿Sigues viniendo?
Tenía a mi lado,
sobre una piedra,
al duende de la montaña...
Alcancé a responder:
-¡ Sí, y me has visto mucho;
y me ves...,
pero algún día,
sólo me verás de lejos...!

-Ése día aún no te ha llegado
y el ayer no existe más...
¡Ambos sentidos no existen...!
Me alegro que hoy estés...

- Yo me alegro que tu sentido,
sea el momento...
¡qué absurdo para un inmortal..!

-No, no lo es.
El presente es la puerta que nos une,
pero cuando ambicionas,
desaparece.
Estoy porque
dejaste de pensar
y comenzaste a ver...

Otra vez más, pudimos hablar...
de cuando el paisaje era venerado
y los montes, valles, ríos,
y animales, eran sagrados.
Que la tierra es un ser vivo,
e incomprensible para la razón,
porque la realidad
no es razonable...
Porque el siempre
es simplemente el ahora,
y lo que nunca se acaba,
es el presente.

Teníamos ambos,
el momento a momento.
No teníamos
absolutamente,
ninguno de los dos,
nada premeditado.

Jaime Suárez
Andinista
El Cóndor – Enero 2008



DE VIEJO EN LA MONTAÑA

Una vez más,
y años después...,
ya no para emprender una cumbre,
sino tal vez,
para recordar y remozar
perfiles y emociones
que desde siempre
tenía en mi mente,
estaba...
al pie de la montaña.

Una vez más
iniciaba el paso a paso,
sólo que ahora,
cansinamente,
con torpeza,
dirigiéndome
en pos de la montaña,
lo más allá que pudiese,
no ya pidiendo el apoyo
de mis muertos y mis vivos,
sino que sintiéndolo
profundamente.

Estaba en el punto,
en que solicitaba
al duende de la montaña
como siempre hacía,
permiso para acceder.
Pero en esta circunstancia
no la subiría,
sólo quería,...
despedirme de ella.

Y escuché su voz:
- ¡Extrañaba nuestros encuentros!
¡Te veo abajo y no subirás!,
Advierto que llegó el momento...
¡Cuéntame qué sientes!
Le dije:
- Una vez más siento frío...
Me respondió:
- No es mi frío,...
ahora son tus recuerdos.
- Una vez más, siento cansancio.
Me contestó:
- No es tu cansancio,...
ahora son tus emociones.
Y contesté:
-Pero más que nunca siento
que Dios existe...

Y me dijo:
Has perdido lo individual,
casi somos uno.
Todos quieren
coronar la cumbre,
sin saber
que la mayor emoción
es ascenderla.
Has descubierto
más que el límite
de lo que tus ojos
han visto...
¡Has entendido,...
lo que ya sabes!

Y concluyó gravemente:
-Viejo amigo,
¡ simplemente llámame...!
yo estaré...
no sólo en las cimas,
también junto a ti,
donde sea te encuentres...

Hubo lágrimas
en un rostro,
un brillo etéreo
en el otro,
y ninguna despedida.

Pronto...
acompañando el atardecer,
comenzó el inicio
del último retorno,
pero por fin...
menos solo



Jaime Suárez
Andinista


Jaime Suárez


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20 mayo, 2009

INTRODUCCION

INTRODUCCIÓN


Montañista amigo


Con el conocimiento, lo difícil o desconocido se vuelve fácil y accesible.
¡Que poca información teníamos en la decada del 90 y años posteriores, de muchas de las más altas montañas de Argentina y Chile! Algunas veces ascendimos una cumbre que no era la principal y otras tuvimos que dejar la expedición como mera exploración al recién poder determinar, ya al fin de la misma, por donde se debería haber accedido o ascendido! Y VOLVER.

Durante años fui informando de los resultados de las expediciones que realizabamos y las he juntado en este blog.
Espero te sirvan mis relatos...

Jaime Suárez
jaimesuarezgonzalez@gmail.com

jaime suarez
ASCENSOS A MONTAÑAS DE ALTURA

Por Jaime Suárez

Andinismo y Expediciones
Argentina es un país privilegiado al tener la mayoría de las más altas montañas de Occidente dentro de sus fronteras, con maravillosos y semi-vírgenes entornos naturales que son la admiración de los montañistas que nos visitan de otros países del mundo con el propósito de coronarlas. A pesar de ello, el número de personas que desarrollan en nuestro país esta actividad no es muy numeroso, debiendo intensificarse el interés hacia la montaña.

Estamos en la cumbre de una alta montaña. Según la altura en que nos encontremos podemos adivinar en los confines del horizonte como éste se redondea. Incluso desde algunos lugares, apreciar la línea del Océano Pacífico. La vista es totalmente tridimensional, no sólo hay imagen hacia el azul cielo sino que también debajo de nuestros talones, donde centenares de picos forman un manto alfombrado. Por la mente de cada uno de los andinistas cruzan emociones inenarrables y bastante difíciles de explicar. Cada persona es un mundo. A algunos les brotan lágrimas, otros experimentan júbilo por haber superado esa meta que puede no estar en la altura alcanzada sino que en su interior, mientras algunos conversan íntimamente con seres queridos que a veces ya no están en este mundo. Es imposible allí no creer en Dios.

Pero la montaña, y las actividades que en ella se practican, entrañan riesgos específicos y técnicas que es imprescindible conocer para poder con razonables garantías de éxito hacer frente a la ascensión y disfrutar de ella.
Trataré de ser práctico y sencillo sugiriendo la forma elemental de los pasos a seguir para ascender las cumbres de altura con que cuenta nuestro país. Por supuesto que lo que indicaré es enunciativo y no taxativo y dependerá de las experiencias del grupo o los individuos que lo integran las modalidades que se apliquen.
Hay por suerte ahora mucha bibliografía y notas sobre temas de montaña, también en Internet, donde el lector interesado podrá ampliar sus conocimientos e interrogantes, pero a la hora de encarar la aventura deberá conocer perfectamente, como método de trabajo, primero a sí mismo y luego los conocimientos prácticos esenciales. La inexperiencia, el desconocimiento, la improvisación y la temeridad son factores que contribuyen a accidentes y al fracaso de una expedición. Es necesario superarlas con capacitación, entrenamiento, y la compañía de gente experimentada, o de un guía o monitor haciendo paulatina y previamente cumbres de menor altura.

Mientras vamos ascendiendo, llevando a cuestas la mochila, barba de días y varias horas de marcha, más de uno solemos internamente preguntamos ¿Qué hace una persona como yo en un lugar como éste?...¡Pudiendo estar cómodamente instalado en el sillón de mi oficina! Aunque, ante la magnificencia de la montaña, esa pregunta desaparece tan fugazmente como se había presentado. Pero también nace la misma pregunta en el llano, cuando estamos inmersos en la actividad rutinaria, carente de emociones y por unos instantes se fijan en nuestra mente rápidas imágenes de expediciones realizadas y se experimenta añoranza y la necesidad de repetirlas.

Toda la expedición tiene en sí misma vida propia, que se siente en todos sus momentos, sean estos pequeños o grandes, agradables o desagradables e incluso también si equivocamos la ruta o no se llega a la cumbre. Pero en una expedición debe prevalecer la necesidad común, la gloria personal no existe ya que se obtienen solamente metas con trabajo de equipo.
Aunque una expedición nace tanto en una reunión de andinistas, en un club, o en cualquier sitio por más inverosímil que este sea, el pleno éxito depende de la cuidadosa planeación y planificación de la misma. Es en sí una verdadera empresa, casi con métodos similares a establecer objetivos y pronósticos y el cumplimiento de los mismos con sus etapas y escalas, de una actividad comercial compleja.

Para organizar una expedición primero deberá determinar, en base a la experiencia y conocimiento adquirido, sus límites y el de sus acompañantes. Luego obtener un mapa de la zona donde se encuentra la montaña elegida. En el Instituto Geográfico Militar hay excelentes cartas en la escala 1:250.000 con equidistancias de 200 metros. Aprenda a conversar con su mapa estudiando sus accidentes y el posible recorrido, no tema preguntar a quien sepa más o a algún experto en geografía. Ubique la posición de su montaña y averigüe todo lo que pueda sobre ella –informes de expediciones anteriores, tiempos, campamentos, etc. -. Trate de utilizar el maravilloso artilugio que es el GPS, que se puede emplear magníficamente durante el viaje y en la aproximación, determinando hasta dónde podrá acceder en vehículo y allí poder establecer un Campamento Base y desde ese sitio los campamentos que necesitará para la distancia - la que no es muy conveniente evaluar en kilómetros, sino que en horas de marcha - y altura que restan hasta la cumbre.
Tenga en cuenta la importante necesidad de obtener aclimatación, la que necesita tiempo, y que se consigue considerando la altura en que se encuentra, las horas de marcha, la altura a ascender - tratando de no superar los 600/700 metros por día -, y el organismo de cada integrante. Recordando que la planificación y la planeación deben realizarse pensando en todos los miembros del grupo. A medida que se desarrolle la marcha - lo ideal es caminar de 4 a 6 horas por día, haciendo muy pequeños descansos cada 50 minutos u hora -, marque en el GPS los puntos relevantes de la misma y los campamentos, nominando y volcando las posiciones al mapa y evaluando los resultados.
Esto es ideal realizarlo luego de armar la carpa, tras del té o previo a la cena, para determinar con tranquilidad la etapa del día siguiente y el logro del día.

Para montañas de más de 6.000 metros de altura es normal acceder en vehículo 4x4 hasta campamentos base ubicados entre los 3.000 y 4.000 metros. Con suerte nuestro objetivo podrá encontrarse de unos 10 a 20 kilómetros, pero también podemos llegar a tenerlo en distancias que a veces superan los 40 kilómetros y más. Es conveniente considerar aquí el alquiler de mulas que nos trasladen la carga. Si el grupo es experimentado no tendrá problemas con uno o dos días de descanso antes del inicio de la marcha. Pero si participan en él montañistas que desde hace varios meses no han estado a esas cotas, es necesario para ellos una previa aclimatación en altura antes de la salida de la expedición o llegar varios días antes al lugar. A partir de allí se irá aplicando lo que se cumpla primero, las horas de marcha - de 4 a 6, que inicialmente pueden representar de 10 a 15 kilómetros, o el desnivel en metros desde los 600 a 700 indicados. Considerando que a medida que se asciende, con la mochila sobre la espalda, se achican las distancias hacia la cumbre pero se incrementa, con la altura, el tiempo en recorrerlas.
Suponiendo que se parte de los 4.000 metros, establecer otro día de descanso al llegar a los 4.600/4.700 resulta beneficioso para la aclimatación. El próximo campamento podría ser a los 5.200/5.300 y el siguiente a los 5.800/5.900. Aquí dormir no es placentero casi para nadie, produciéndose inclusive algunos dolores de cabeza, dependiendo esto entre otras cosas de la aclimatación obtenida, el régimen de alimentación que se tenga, y otros factores que analizaremos en artículos posteriores. Desde este último campamento se inicia el acceso a la cumbre. La carga de la mochila queda dentro de las carpas armadas que esperarán el regreso. Bien abrigados, más livianos y con un poco de agua, alguna naranja o caramelos y unas frutas secas, ascendiendo a un promedio de unos 100 metros por hora, en el tiempo determinado por la altura de la cumbre que queramos coronar, se llegará a ella. Nadie estará exento del cansancio, pero tampoco de disfrutar las emociones que la cima brinda.

Algunos consejos:
-Planifique la expedición dentro de un plan definido y detallado.
-Prevea eventuales dificultades.
-No debería estar integrado el grupo por menos de 3 personas.
-Analice el recorrido y los campamentos, evalúe los tiempos, y compare (si las hay) experiencias de otras expediciones.
-Trate previamente de obtener posiciones de GPS.
-Informe sus itinerarios y tiempos a conocidos y amigos y si es posible reporte al puesto más cercano al lugar de Gendarmería. Deje un informe en su club.
-Infórmese de las condiciones climatológicas de la zona y de las mejores fechas para la ascensión. Aprenda a conocer las fases lunares y sus incidencias. No ascienda si se presentan fuertes vientos, tormentas, ventiscas, nevadas o tormentas. El mal tiempo en la montaña es peligroso y una de las mayores causas de accidentes.
-El jefe de la expedición debe controlar el equipo personal y el colectivo.
-También el estado físico y de salud de cada componente, en cada jornada.
-No lleve cosas superfluas o que no va a utilizar, el mayor peso reduce la movilidad y aumenta el esfuerzo.

Jaime Suárez




28 abril, 2009

BERTRAND cráter

Cerro  BERTRAND

                                                                                           Por Jaime Suárez


Cumbre principal

Este cerro, que sobresale como tal en el borde sur de un gran y espectacular cráter volcánico, está enmarcado dentro del cordón, que se extiende en sentido Oeste-Este, de la Cordillera de San Buenaventura.

Lleva el nombre de Bertrand en honor a Alejandro Bertrand Huillard, ingeniero y geógrafo chileno, autor del Mapa de Chile de 1884, encargado de definir los límites con Argentina y defenderlos en Londres, autor del mapa catastral de Santiago y Valparaíso e integrante de la comisión mixta de demarcación de límites que se formó durante el pleito establecido entre Argentina y Chile a comienzos de la década de l890.

Su mayor altura, el pico que se observa desde Las Grutas, tiene algo más de 5.255 metros, aunque figura cotada por el I.G.M con 5.207 m. Su posición aproximada es 26°50,049´ S y 68°09,794´ O.

Posee una segunda cumbre en la parte Norte del cráter, con 5.188 metros y una tercera cúspide, al Oeste, de 5.122 metros. Pero considerando que muchas veces el borde del cráter supera los 5.100 metros, principalmente en el noreste, hay en su entorno varios pináculos sobresaliendo del labio, que seguramente superan los 5.122.


Vista del Bertrand con sus cumbres, desde posición Oeste, a 5 km. de distancia

El cráter, que recién se aprecia al llegar a su borde o al observarlo en Google, mide aproximadamente 2,6 kilómetros de diámetro de Oeste a Este y poco más de un 1,8 km. de Norte a Sur. Su base oscila en alturas que van desde los 4.870 metros hasta los 4.900 y más alto, según el lugar de la caldera que se considere.

Desde la RN60, (RP45) en el departamento de Tinogasta, Catamarca, y ya en las cercanías de Las Grutas, el pico principal se encuentra en sentido Norte a poco más de 10 km de distancia.

Al observarlo, aún con detenimiento, jamás se tiene idea de la existencia del precioso cráter que yace mansamente a su falda norte. Es más, al verlo tan lejano, se desestima para aclimatar, especialmente cuando se lleva un objetivo de mucha importancia, eligiéndose otros cerros un poco más cercanos. Partiendo desde el refugio de Vialidad Provincial es una larga caminata de más de 5 horas, en la que hay que superar un desnivel de unos 1.200 metros. Pero ascenderlo, a pesar que puede resultar fácil aunque extenuante, constituye un verdadero objetivo y la posibilidad de contemplar el bellísimo cráter.

Las Grutas

Las Grutas, donde existe el control fronterizo de Gendarmería para el tránsito hacia Copiapó, Chile, por el paso San Francisco, es un viejo asentamiento fronterizo que venía visitando desde el año 1991. Inicialmente era ocupado durante la época estival por Gendarmería Nacional y Vialidad Provincial de Catamarca, y años después, ya con mejor infraestructura edilicia, durante todo el año. Se está construyendo en la actualidad un importante galpón de Vialidad Nacional.

A poco más de 2 kilómetros existe una antigua y pequeña pileta termal, que ya ostenta una moderna construcción sobre ella.


Sitio ideal para disfrutar, protegido de la intemperie, una buena y relajante inmersión termal.

Las Grutas, a los 4.000 metros de altura, es el lugar ideal para realizar aclimatación, previo al intento de alguna cumbre de importancia como el Inca Huasi, el Ojos del Salado u otra.



La posibilidad de pernoctar en los bunker que pone Vialidad Provincial de Catamarca a disposición del viajero, a muy módico precio, facilita la estancia y el proceso. Una infraestructura de placas solares facilita que los teléfonos móviles de la empresa Personal, suelan tener servicio.

Por lo general se hace durante dicha aclimatación el ascenso, durante el día, a cumbres aledañas, como el Falso Morocho, el Morocho, o una visita a las lagunas del San Fancisco y los más avezados y con menos ganas de descansar, transitan la distancia que los separa del Bertrand.

Ascensos

Los primeros ascensos fueron precolombinos. Y en esta zona fue abundante la presencia inca. Existen aún, pegados a las Grutas, restos de pircados en oquedades, amén de las pircas y ruinas diseminados por la zona y en las vegas del San Francisco.

El primer ascenso moderno al Bertrand fue realizado en el año 1965 por el matrimonio Anders y Verena Bolinder junto con el baqueano Víctor Bustamante. Cita Don Enrique Funck que: “Al emprender el regreso y a una altura de 5000 m. encontraron una cueva dentro de las rocas. No quedó tiempo para investigar el interior de la cueva por la hora avanzada y el fuerte viento de la puna obligó a los andinistas a apurar sus pasos hacía el campamento base…”

En el primer lustro de la década del 90 esta zona era muy escasamente visitada, situación muy explicable por la falta de información que existía, y el duro y tortuoso acceso vial.

En el año 1995, son bajados los comprobantes de la primer ascensión, por Marcelo Scanu, quien había hecho el ascenso en solitario desde Las Grutas. Marcelo volvió a ascenderlo en 1996 con Maria Constanza Ceruti y Néstor Perez. Encontraron restos de leña. Ese mismo grupo, con fecha 19-1-96, escaló El Peinado. Marcelo Scanu junto con José Luis Querlico concretaron en febrero del 2008 el descenso al cráter, incursión durante la cual se realizó una filmación del mismo.

Desde años atrás, con una excelente ruta pavimentada, y el aumento de montañistas que acceden a las montañas catamarqueñas, es bastante visitada esta cumbre como objetivo determinado.

Durante el corriente año, esta bella zona sufrió el “espeluznante encanto” del tránsito de los ruidosos y veloces vehículos que forman la travesía Paris-Dakar. Algo se rompió y se seguirá rompiendo, entre la quietud de las montañas.

Nuestra expedición

La información de la belleza del cráter del Bertrand, y la imposibilidad de contemplarlo desde otro sitio que no fuera su borde, unido a la falta de tiempo para encarar su ascenso normal, nos hizo pensar en otra alternativa. Accederíamos al cráter haciendo una pequeña variante en la ruta de nuestra expedición al Peinado.

El 7 de febrero del 2009 partimos con Hans Siebenhaar desde Las Grutas ingresando, un poco más adelante, desde la ruta nacional 60, en la posición 26°52,015´S y 68°14.110’, a los 4.800 metros, por una huella con sentido Norte, para 4x4.



Al llegar a la primera abra a los 4.900 metros, y al Oeste del Bertrand, comenzamos a estudiar un lugar desde el cual hacer una aproximación. Nos apartamos de la senda, al observar una vieja y única marca de ruedas, que nos convenía, y la continuamos transitando sobre los 4.900 metros, casi pegados a la curva de nivel de los 5.000 y penetramos en un pequeño valle. Era el lugar apropiado y no correspondía, a pesar que era posible, continuar. Estábamos a 1,5 km. de distancia del borde del cráter. En la posición S 26°49,425´ y O 68°11.063’ a los 4.935 metros de altura decidimos parar y dejar los vehículos.

Con los bastones para caminar, una botellita con agua, guantes, un rompevientos y una gorra, iniciamos la caminata. Buscamos primero la cota de los 5.000 metros que alcanzamos tras caminar 500 metros. Había montículos por doquier. Teníamos la posición del cráter en nuestro GPS por lo que fue fácil decidir hacia donde encarar. Avanzamos en el sentido que nos indicaba el navegador y poco después, trabajosamente, pudimos divisar el morro más alto del sector Oeste. Se hallaba a unos 750 metros de distancia desde la cota de los 5.000 metros. Resueltamente nos dirigimos hacia él y muy poco tiempo después, tras superar algunos morros que se interponían y un pequeño ascenso, nos encontrábamos en su cúspide. La posición S 26°49,639´ y O 68°10.690’. La altura 5.122 metros y eran las 11 de la mañana.

A poco más de 1 km. en sentido Sudeste se veía el morro principal de cumbre del Bertrand. A casi el mismo trayecto, en sentido Norte, el camélido aspecto de la segunda cumbre en importancia, y tras esta, la cresta del Pabellón floreciendo con sus 5.331 metros a 5 kilómetros de distancia. Hacia el Sur, a 27 km. al Inca Huasi. Extendido a nuestros pies la indescriptible belleza del cráter.


Panorámica desde la cumbre Oeste del cráter Bertrand


Sacamos fotos y nos regocijamos contemplando el cráter, que con su borde ocupaba todo nuestro horizonte visual. Su profundidad, en el centro, desde una altura media de 5.100 metros del labio de cráter, la estimamos en unos 220 metros. Desde el sector de cumbre hacia el centro el desnivel era de unos 30°. Ve veía todo el fondo tapizado por arena, que en algunos sectores conformaba pequeños montículos, todo tachonado esporádicamente con piedras, no muy grandes.

Treinta minutos más tarde estábamos arrancando nuestras camionetas para continuar la aventura hacia el Volcán Peinado. Nos esperaba una difícil expedición, pero ya habíamos contemplado el cráter del Bertrand, que no era poco.




Jaime Suárez

12 febrero, 2009

Volcán PEINADO







Ascendido el 9-02-09


(en preparación)



Jaime Suárez


15 enero, 2009

TRONADOR Y LANIN



CERRO TRONADOR, pico argentino



Cerro Tronador - Rio Negro


Cumbre Pico Argentino 3.253 m

13-1-1985

Eduardo Gálvez, Celso Boccolini, Jaime Suárez


En el refugio Otto Meiling, Bariloche



Salimos desde San Carlos de Bariloche y tras 84 km. Llegamos a Pampa Linda. Una marcha de aproximados 18 km. Hasta el refugio Otto Mailing, ubicado entre los glaciares Castaño Overo y Alerce, para partir al día siguiente hacia el “filo de las viejas” y luego la “Depresión” a los 3.000 m. Campamento en la zona que une al Pico Internacional con el Argentino



y al día siguiente salida hacia la cumbre, donde con escasa visibilidad pudimos llegar tras siete horas de esfuerzo.

Luego el regreso al campamento y desde allí al refugio.







VOLCAN LANIN




Volcán Lanín - Neuquén

3.776 m

4 - 11-1988

Cita Evelio Echevarría que su nombre proviene del mapuche: Lan, peñón y Lil, muerte, y que su primera ascensión la realizó en Abril de 1897 el geólogo alemán Rodolfo Hauthal.

Fuimos desde Mendoza a escalarlo junto con Eduardo Gelvez y se nos unió en el puesto de Gendarmería Mario, el Alférez que estaba a cargo del mismo.

Faltan fotografías porque existe una preciosa filmación que, muy abreviada, subiré al blog.



jaime suárez

18 noviembre, 2008

VOLCAN MAIPO




LAGUNA DEL DIAMANTE - REGRESO SIN GLORIA

VOLCAN MAIPO


Volcán Maipo


La belleza de las montañas que rodean la Laguna del Diamante, entre las que sobresale majestuosamente el Volcán Maipo, unido al azul espejo de agua, constituyen un espectáculo digno de ser conocido y admirado. En especial cuando el volcán se refleja en la laguna. Guanacos, zorros colorados, y cóndores, señorean su presencia en la zona. A pesar de no poseer peces autóctonos la laguna tuvo siembra de truchas, desde muchos años atrás, constituyendo la pesca deportiva una importante actividad en el verano.


Rodean el entorno de la laguna importantes historias que se reviven cuando sopla el fuerte viento y la nevisca tiñe de blanco el paisaje.
La de Junio de 1930, cuando habiendo partido desde el aeródromo de Colina, en Chile, para cruzar la cordillera de Los Andes con correo, por una tempestad de nieve el avión de Henri Guillaumet tiene que realizar un aterrizaje forzoso en las cercanías de la laguna. Durante el mismo capota, salvando la vida milagrosamente. Se refugia cavando un pozo debajo de la carlinga del aparato y rodeado de las bolsas postales, aguantando una fría espera durante dos días. Camina luego por la montaña y tras 5 días llega cerca de una choza donde lo ve Juan Gualberto García, de 14 años, que con su madre lo socorre. Es luego recuperado por su amigo Saint-Exupéry.

Luego la tragedia de Agosto de 1953, cuando el ejército realizó ejercicios en la zona, con el apoyo de baquianos del lugar. Habiendo partido del refugio Cruz de Piedra un contingente de 35 militares para realizar el reconocimiento del paso Alvarados -al norte del Volcán Maipo- y ejecutar practicas de esquí, son sorprendidos por una tormenta. Se dividen en grupos intentando el regreso y el último formado por 4 personas perece por congelamiento. Otro más también de 4, que aguardaba su llegada, muere también. El grueso del contingente que les esperaba, avanza y pierde durante los siguientes días, fustigados por la tormenta y la nieve, 14 personas más.


Expedición realizada desde el 15 al 17 de Febrero de 2007.

Posición y Altitud
La posición estimada es: S 34°09.500 y O 69°50.000. La altura del Volcán 5.323 m.s.n.m.
Su nombre deriva del vocablo araucano, más precisamente mapuche, “mapu” que significaría “territorio indígena”

Acceso
La Reserva Natural Laguna del Diamante, está ubicada en el Departamento de San Carlos a aproximadamente 200 km de distancia con sentido sudoeste de la capital de Mendoza. Se puede acceder a ella por la ruta 40, llegando luego de superar Tunuyán a Pareditas ( S33°57,083 -O69°04,065; 1.097 m), en que finaliza el asfalto. Se puede proseguir por dos rutas consolidadas, la continuación de la 40 o la 101, hasta llegar a la posición aproximada ( S34°12,337 -O69°07,228; 1.530 m), donde hay que desviar, por buena huella, en sentido Oeste, hacia la zona de la laguna.

Integrantes de la expedición
Jaime Suárez . Sergio Ariel Mercado y Carlos Rodríguez Lastra.

Época más adecuada de ascenso
La Reserva Natural Laguna del Diamante suele estar operable, según los años y sus nevadas, desde el 15 de Diciembre hasta el 30 de Marzo. Conviene siempre consultar a la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la Provincia de Mendoza y/o a Gendarmería Nacional en Tunuyán, Mza.

Dificultad
De alta montaña. Experiencia previa en montaña y conocimiento de técnicas para avanzar en glaciares. Algunas expediciones que luego intentarán el Aconcagua, suelen ascenderlo para lograr aclimatación.

Introducción

El Volcán Maipo -que constituye límite con Chile-, y la Laguna del Diamante, se encuentran dentro del Área Natural Protegida Laguna del Diamante, en el Departamento de San Carlos, en la Provincia de Mendoza. Esta reserva natural, de casi 13.000 Ha, es controlada por guarda-parques debiendo consecuentemente hacerse las registraciones correspondientes tanto al ingresar como al salir de la zona. Acciones como circular por el camino o huella principal, bajar residuos y no molestar a los animales ni extraer flora, que son ya son hábito en los buenos montañistas, son controladas por los guarda-parques.
En la Laguna del Diamante, gran reservorio de agua natural, nace el río Diamante que luego con el aporte de otros afluentes provenientes de cercanas cumbres, llega al Embalse Los Reyunos, pasa por San Rafael y Monte Comán, hasta el límite de Mendoza.


Una expedición normal

Una expedición, con condiciones normales de aclimatación y climatología, puede ascenderlo en 5 días. Partiendo desde la ciudad de Mendoza, a los 747 m.s.n.m., se llega en el día al sector de Gendarmería Nacional en la base del Volcán Maipo, S34° 11´473 - O69° 42´203; 3.312 m . Al segundo día se parte hacia el campamento uno, sobre los 3.800 m. Al tercero hacia el campamento dos, entre los 4.200/4.400 m. Al cuarto se intenta la cumbre y se regresa al campamento 2. El quinto día se regresa a Mendoza. Suele dejarse un día más para aclimatación en la zona de la laguna.

A veces una expedición se caracteriza por ser exitosa o no. Con todos los matices que ambas situaciones tienen. Pero esta, por la tormenta que debimos soportar y por evitar quedar varios días bloqueados en la cordillera, se caracterizó por el regreso. Constituyó el mismo el principal objetivo de la expedición.
Fueron 12 horas, desde las 14,30, hasta pasadas las 2 de la madrugada que demoramos en transitar los 36 kilómetros que separan la Laguna del Diamante del Puesto Alvarado. Fue un arduo trabajo sacando la nieve que obstruía el camino, con palas y manos.

Nuestra expedición no sería normal
Habíamos salido desde Mendoza el 15 de febrero un grupo compuesto por un catamarqueño, un bonaerense y un mendocino, dispuesto a encarar el ascenso al Volcán Maipo. Al llegar a Pareditas ( S33°57,083 -O69°04,065; 1.097 m) encaramos directamente la continuación, consolidada de la ruta 40 hasta llegar al desvío ( S34°12,337 -O69°07,228; 1.530 m) que nos llevaría a la zona de cordillera. Nos restaban unos 25 km. para llegar al Refugio Alvarado, ( S34°14,742 -O69°22,930; 2.300 m) donde está el grupo de guarda-parques que hace las anotaciones del ingreso a la reserva. Luego de los trámites, incluido el pago de $ 10 por el ingreso y la recepción de una bolsa vacía para la basura, por persona, que deberíamos devolver llena, comenzamos una marcha de casi 36 kilómetros. Pasamos por el refugio Cruz de Piedra de G. Nacional, las vegas del Yaucha y la Pampa de los Paramillos, llegando a las 15 horas al puesto de control de guarda-parques al lado del Cilindro, en las adyacencias de la laguna ( S34°10,722 -O69°39,301, 3.383 m.). Las presentaciones de rigor y continuamos la marcha bordeando el espejo de agua, hasta el sector sur donde al cruzar el puente sobre el nacimiento al río Diamante, accedimos al refugio de Gendarmería Nacional, ( S34°11,473 -O69°42,203, 3.312 m). También nos asentamos y solicitamos permiso para colocar nuestra carpa en las cercanías.

Campamento Base
Armamos nuestra tienda base grande dispuestos a gozar de todas las comodidades posibles, incluido disfrutar de una buena cena caliente, y poder dormir bien acolchados ya que nos esperaría una fuerte subida al día siguiente. Pero no contamos con los elementos. Pronto comenzó a terminar de cubrirse el cielo y a nevar copiosamente. Lo hizo durante toda la noche, a pesar de nuestros ruegos para que cesara. Y continúo mientras desayunábamos al día siguiente. Nuestra carpa y camioneta estaban cubiertas por una gruesa capa de nieve. Era un temporal y en esas condiciones no era aconsejable encarar ningún ascenso. A media mañana, mientras arreciaba la nevada, apareció un visitante inesperado y simpático, Luney, una guanaquita que rondaba el refugio y cuya madre había sido cazada por un puma. Varias veces introdujo su cabeza por nuestra puerta para morder alguna galleta o pedazo de fruta.

Luego del almuerzo comenzó un fuerte viento blanco que sacudía la nieve de nuestra carpa y las pocas ganas de continuar el ascenso que alguno de nosotros aún ocultaba. Por las ventanas no podíamos ver ninguna imagen desde muy pocos metros de distancia. Cuando paró, una capa de casi cuarenta centímetros cubría el terreno adyacente. Gendarmería nos invitó a pasar esa noche con ellos y a disfrutar de la chimenea de leña que tenían. Aceptamos muy agradecidos. Fue agradable la charla con esos abnegados hombres que cuidan las fronteras del país. Durante la noche continúo nevando.


Regreso trabajoso
La mañana del sábado 17 apareció con algunos claros azules en el cielo, pero con todo el sector oeste del cielo cubierto por el temporal.


Comenzaría ahora nuestro nuevo objetivo: regresar y no quedarnos varados durante varios días. Desarmamos el campamento, cargamos nuestros equipos en el vehículo y avanzamos hasta el cercano puesto de los guarda-parques. Era tal vez el momento para salir, y si bien teníamos un excelente equipo, comida, combustible y agua, un solo vehículo no era aconsejable que lo intentara. La zona de los Paramillos a 3.700 metros de altura debería estar aún mucho peor, para el tránsito, por la nevada, por lo que quedamos a la expectativa de noticias.
Pocos minutos después aparecieron dos vehículos, otra 4x4 y una casilla 608, de una familia de veteranos pescadores, también con la idea de salir de la zona. Armamos la caravana y resueltamente ya pasadas las 14 horas, emprendimos el retorno. En los primeros tramos los manchones de nieve eran largos pero no muy profundos. Con varias embestidas eran superados, quedando una huella que los vehículos posteriores podían transitar. Pero posteriormente hubo que meter palas, turnándonos en el trabajo y jadeando por el esfuerzo en la altura, para habilitar manchones que alcanzaban casi el metro en algunos sitios.


Fueron incontables las veces que codo a codo, colocamos el cable de acero haciendo avanzar o retroceder a alguno de los vehículos hasta superar la dificultad. También las que hubo que empujar al que quedaba atascado. Pero ya no había marcha atrás. Tras doce horas de esfuerzos por parte de todos los componentes del grupo, pudimos llegar, muy pasadas las 2 de la mañana, al refugio Alvarado. Recién un poco antes de él, el transito pudo considerarse casi normal. Doce horas de trabajo sin descanso para hacer un trayecto de 36 kilómetros.
Pero valió la pena. Quedar cuatro o cinco días atrapado en la nieve no resulta agradable. Con efusividad y festejando la hazaña nos saludamos al separarnos al salir del puesto, pero durante el regreso, debido a la constante preocupación hacia la próxima dificultad, el cansancio y la tensión sufrida, lamentablemente olvidamos darnos los nombres con los tripulantes de los otros dos vehículos. Ya nos cruzaremos seguramente algún día, para conocernos mejor, porque la idea es volver.

WP a LAGUNA DEL DIAMANTE
Sur Oeste altura

Tunuyán (Mza.) 33° 34´308 69° 02´092
San Carlos 33° 45¨170 69° 04´418
Pareditas, entrada 33° 57´083 69° 04´065 1.097 m
Entrada Laguna p/Ruta 40 34° 12 337 69° 07´228 1.530 m
Ref. Guard. Gral. Alvarado 34° 14´742 69° 22 930 2.300 m
Ref. GN Cruz de Piedra 34° 14´865 69° 27´867 3.071 m
Refugio GP Cilindro - 34° 10´722 69° 39´301 3.383 m
Refugio GN Lag. Diamante 34° 11´473 69° 42´203 3.312 m

Jaime Suárez

17 noviembre, 2008

CERRO PELADO



CERRO PELADO

El Cerro Pelado, con sus 3.460 metros de altura, es la montaña más alta de la precordillera mendocina. Se encuentra en línea recta a unos 30 kilómetros de distancia de la ciudad de Mendoza, en la posición S32º46`873” y O69º07`044”. El fácil acceso por una buena huella posibilita arribar prácticamente a su base, pudiéndose llegar en un vehículo alto, o 4x4 y también porque no, en bicicleta de montaña o caminando.

SETENTA AÑOS NO ES NADA...

Muchas instituciones de andinismo nacieron durante el siglo pasado como resultado de la más pura y romántica era del montañismo argentino y mundial. Fue importante, por ejemplo, para la formación del Club Andinista Mendoza las hazañas de las expediciones de los polacos que el 18 de enero del año 1934 escalaron el Mercedario, luego Ramada, Alma Negra y La Mesa y, el 8 marzo, el Aconcagua por el glaciar al que dieron nombre. El primero y en forma señera fue el Club Andino Bariloche que en 1931 se inició como institución de montaña. Luego en 1935 el Club Andinista Mendoza. Los clubes de andinismo, fueron clave en el desarrollo de esta actividad y la difusión del conocimiento de las cumbres y los recónditos límites montañosos del país. Pero quedó atrás esa época de mitos y magias. Las leyendas, poco a poco, se van olvidando por las nuevas y más cotidianas modernas hazañas. Amén de ello, el contexto en que se mueve hoy el montañismo, está compuesto de continuos y rápidos cambios que trascienden lo deportivo y se orientan, entre otras cosas, a lo laboral, lo económico, lo tecnológico, los problemas por la propiedad privada de la montaña y consecuentemente, también, a una realidad jurídica de lento desarrollo. Frente a las nuevas épocas, los montañeros se encuentran en crisis y, más que nunca, se hacen necesarios los cambios para estrechar filas en torno a las organizaciones de montaña.El pasado 12 de Abril de 2005 el Club Andinista Mendoza cumplió 70 años de vida; la Agrupación de Montaña Calchaquí de Catamarca cumplió 50 años el 9 de Julio y el próximo año cumplirá 75 años de existencia el Club Andino Bariloche. Muchos otros clubes de montaña pasan también varias decenas de años. ¿Pero podemos decir que nuestras instituciones de montaña son hoy más vitales que ayer? La mayoría sí, pero otras, simplemente cumplen años frente a una sociedad más compleja, olvidando mejorar su gestión. A pesar de todo y como vimos, nuestros clubes, han estado durante años garantizando la expansión de las actividades de montaña. Pero se hace necesario crear nuevos proyectos, lo más ambiciosos posibles, acordes al nuevo siglo iniciado y también agruparse en una federación que verdaderamente los represente y vincule al mundo.Un poco de historia:En los días 25 y 26 de mayo del año 1935, y recién inaugurado, los entusiastas miembros del Club “Alpinista” Mendoza (como entonces y hasta el año 1942 se llamaba) en un homenaje al día patrio, deciden hacer una expedición al Cerro Pelado, en la precordillera mendocina. Avanzan en vehículo unos 15 kilómetros hasta llegar a la cuesta de Las Chilcas, continúan luego caminando, llevando los equipos a lomo de mula, hasta llegar a la zona de Agua Colorada, donde vivaquean. Al día siguiente parten a las siete de la mañana hacia la cumbre, a la que arriban, en medio de un fuerte viento, a las nueve y media. Con gran emotividad, en medio de la soledad, imponencia y majestuosidad de las cúspides andinas, se hizo flamear la enseña patria y se cantó el himno nacional. Una histórica fotografía, que reproducimos y luego el descenso. Un posterior almuerzo y el regreso a Mendoza.



Expedición del Club Andinista Mendoza al Cerro Pelado 3.460 m. Mayo 1935.




Evocando la gesta

En conmemoración de los recién cumplidos setenta años de vida, autoridades y socios del Club Andinista Mendoza, deciden repetir el ascenso al Cerro Pelado, organizando una expedición con tal motivo. La idea es muy bien recibida por socios y simpatizantes.

Partimos así el día 17 de Abril a las 8 horas, desde la sede social, un abigarrado grupo formado por jóvenes, adultos y viejos andinistas. Ibamos acompañados por miembros de la Patrulla de Rescate de la Policía de Mendoza, Gendarmería Nacional, Ejército y varios invitados especiales. Desde los 750 metros de altura de la ciudad de Mendoza, una caravana de 18 vehículos que trasladaban 130 entusiastas personas se desplazó hacia el inicio de la precordillera mendocina. Se atravesó el Barrio Municipal Las Heras y poco después se arribó al puesto Las Chilcas 32º47´721 68º58´069 en los 1.354 metros de altura, donde se reagrupó la caravana. Un poco más adelante, tras un pronunciado ascenso por caracoles, accedimos al 1º monolito, que se eleva a los 2.024 metros en la posición 32º48´222 y 69º00´339. Se aprovechó para otro descanso y también para esperar a los vehículos rezagados. Continuaron las salutaciones por encuentros de camaradas que desde hacía mucho tiempo no se veían y para sacar fotografías. Se continuó, superando a los 2.142 metros el Puesto Casa de Piedra en la posición 32º47´349 y 69º01´290, y transitando secos cauces y cañadas, a los 3.094 metros otro descanso al llegar al 2º monolito en la posición 32º45´178 y 69º05956. Habíamos transitado 36 kilómetros por camino desde Mendoza.

Después un cresteo por un fino sendero de dos kilómetros sobre lomas que nos dio un ágil acceso a la posición 32º46´071 y 69º06´679 a los 3.171 metros. En este sitio aprovechando una superficie suficientemente plana, se estacionaron ordenadamente los vehículos ante la imponente vista de la cúspide del Pelado. Éste se alzaba por 290 metros encima de nuestro nivel a sólo un kilómetro y medio de distancia.

Cerro Pelado - Mendoza

Se completaron las salutaciones, los encuentros y luego los agrupamientos finales para comenzar el ascenso. Pronto lo inició, en una larga fila india, un colorido, disímil, pero entusiasta grupo. Otro menor, que incluía viejos veteranos, se quedó preparando la comida para el regreso. Mientras caminábamos no podíamos dejar de pensar en la comodidad de tener nuestros vehículos a escasa distancia, mientras que hacía setenta años, los fundadores del club, aún con el apoyo de mulares, debieron caminar más de 14 kilómetros desde el camión que los transportó.

Iniciamos primeramente una aproximación con suave descenso para luego recuperar altura y llegar a una primer parada a los 3.164 metros en 32º46´351 y 69º06´973. El día nos permitía discurrir con las miradas ante el maravilloso entorno de precordilera y cordillera. Hacia el oeste, a pesar de estar a 85 kilómetros de distancia, resaltaba sobresaliendo entre todos los cordones de la cordillera la majestuosa imagen del Aconcagua.
jaime suarez
Aconcagua; podía apreciarse del Coloso de América, en la diafanidad del día, la pared sur y el perfil del glaciar de los polacos.
jaime suarez
Pero había que seguir. Se continuó un agradable ascenso hasta una segunda parada a los 3.288 metros en 32º46´607 y 69º07´068. Se aprovechó para contemplar con más detenimiento la imponente belleza del mar de montañas que totalmente nos rodeaba. Hacia el norte se podía ver el blanco perfil del Mercedario del que nos separaban 130 kilómetros. Y hacia el sur, a sólo 40 km. las cúspides de el Rincón y el Vallecitos y descollando tras ellos, los seis mil metros de El Plata. Más adelante se fue haciendo más empinada la subida hasta que por fin, bajo un radiante sol y luego de poco más de una hora desde la partida, a las 13 horas se reunió todo el grupo en la cumbre del Cerro Pelado. A los 3.461 metros y en torno a los hitos de la cumbre, nos fuimos acomodando uno a uno, varias decenas de andinistas.


Cerro Pelado

Nuevamente y tras setenta años se hizo flamear la bandera
, se cantó nuevamente el himno y tras él, el “feliz cumpleaños”. A continuación, para reponer fuerzas, una rápida comida formada por algún emparedado, pedazo de torta o fruta, resultante de lo que cada uno llevaba en la mochila. A las 14 comenzó el descenso hacia los 3.170 metros de altura, donde habían quedado los automotores. Allí nos esperaban un caliente locro y buenos vinos para un festejo que se inició apenas llegamos todos. A los postres los infaltables discursos, bajo el suave vuelo de dos curiosos cóndores extrañados por ver rota la quietud y silencio de sus montañas. A las 16 horas comenzó el regreso a Mendoza. Dios dirá si dentro de siete décadas más, los futuros socios de nuestra institución repetirán este evento. Ojalá que así sea.



Mendoza, ....... -32.53,671 -68.49,380 - 750 m

INICIO , -32.50,794 -68.51,669 - 761 m
BARRIO -32.50,820 -68.52,249 788 m

RUTA 1 -32.49,262 -68.52,729 815 m

LAS CHILCAS -32.47,721 -68.58,070 1.354 m

1º MONOLITO -32.48,223 -69.00,340 2.024 m

Puesto Casa de PIEDRA -32.47,349 -69.01,291 2.142 m

RUTA -32.47,455 -69.02,279 2.235 m

RUTA -32.45,417 -69.03,179 2.566 m

RUTA -32.44,971 -69.04,108 2.688 m2ª

MONOLITO -32.45,179 -69.05,956 3.094 m

Campamento AUTOS -32.46,071 -69.06,679 3.171 m

1º PARADA ascenso -32.46,351 -69.06,974 3.164 m

2º PARADA ascenso -32.46,607 -69.07,068 3.288 m

Cumbre PELADO -32.46,873 -69.07,044 3.461 m






Jaime Suárez

11 noviembre, 2008

COTOPAXI

Descendiendo del Cotopaxi


COTOPAXI
-Ecuador-
5.897 m.s.n.m.



INFORME DE LA EXPEDICIÓN DE CUMBRE


Por Jaime Suárez

La gran Cordillera de Los Andes atraviesa la República de Ecuador de sur a norte, en dos claros ramales que toman el nombre de Cordillera Occidental y Cordillera Central, existiendo un pequeño ramal al oriente que toma el nombre de Cordillera Oriental.
Apreciamos también en el recorrido de la Cordillera de Los Andes por este país, dos tramos bien diferenciados: al sur elevaciones de poca altura, redondeadas y pertenecientes a una época mucho más antigua que la del norte, en donde el volcanismo reciente ha dado a la cordillera un aspecto diferente y monumental, siendo ahí donde están las principales cumbres ecuatorianas, como el Cayambe 5.790 m, el Antisana 5.704, El Cotopaxi, el Tungurahua 5.087 y, la mayor de todas, el Chimborazo, con una altura de 6.310 metros.
La Federación Ecuatoriana de Andinismo había organizado una expedición de ascenso al Cotopaxi, para los miembros de la Unión Panamericana de Asociaciones de Montañismo y Escalada que visitábamos el país en ocasión de la VI Asamblea General Ordinaria (Mayo 1994). Este precioso volcán de casi seis mil metros de altura se permite señorear con su silueta sobre la ciudad de Quito con una deslumbrante belleza y desafío. Así, desde los primeros días de nuestra permanencia en esta hermosa ciudad, con disimulada mirada de admiración, no dejábamos de contemplarlo desde donde pudiéramos, deseando llegara la hora en que pudiésemos comenzar a ascenderlo.
El Cotopaxi es uno de los volcanes activos más alto del mundo, cuyo nombre significa, en lengua Cayapa, “dulce cuello del sol” (coto: cuello; pagta: sol; shi: dulce) y en la antigua lengua Panzaleo se lo llamaba “garganta de fuego”. A pesar que, históricamente se conocen varias erupciones, en la actualidad, la actividad volcánica ha quedado reducida a una continua emanación de gases sulfurosos y vapor de agua de las fumarolas. Este volcán se encuentra rodeado por el Parque Nacional Cotopaxi, que constituye una de las reservas ecológicas más preciosas de Sud-América, contando con una singular y muy cuidada vegetación.
Fue conquistado la primera vez en noviembre de l872 y hoy en día (1994 ) se llega a su cumbre partiendo desde el refugio José F. Ribas que se encuentra a los 4.800 metros de altitud, el que está abierto todo el año, contando con guardianes.
El 28 de mayo partimos temprano desde Quito, hacia el área recreacional “El Boliche” hermosa región lindante con el Parque Nacional Cotopaxi, que cuenta con una cuidada infraestructura turística y donde se había instalado un campamento nacional de andinismo formado por todos los clubes de andinismo de Ecuador y de algunos de los países que intervenían en el evento y participamos de un agradable encuentro. Más tarde, en dos camiones del ejercito ecuatoriano partimos hacía el Cotopaxi, más precisamente hacia el refugio José Ribas.
Nuestros vehículos llegaron por un camino transitable hasta los casi 4.600 metros de altura, desde donde debimos ascender caminando en medio de una muy fina nevada que nos acompañó hasta los 4.800 metros en que se encuentra el refugio. Las 24 literas que posee fueron totalmente colmadas e insuficientes para la cantidad de montañistas que intentaríamos la cumbre, por lo que procedimos a tirar nuestros neoprenes donde hubiera espacio libre y luego de una liviana media-tarde-cena y de un “congresillo” –así lo llaman los ecuatorianos- a las 18 horas, donde se explicaron algunos detalles técnicos y de interés relativos al ascenso, especialmente la indicación que la partida se haría en cordadas de tres o cuatro personas que partirían con breves lapsos de tiempo, para no molestarse, a partir de la 1 de la mañana. En este tipo de montañas, por la gran cantidad de grietas en sus glaciares, la madrugada es la mejor hora para ascender sobre la nieve, lo que se hace dificultoso y más peligroso durante el horario solar.
Terminado el congresillo, urgente nos tiramos a dormir. Inmediatamente nos enfundamos en nuestras bolsas para aprovechar el mayor y mejor descanso posible. Teníamos muy poco tiempo para ello, luego de un agitado y “viajado” día.
Duró muy poco la tranquilidad. A las 24 horas comenzaron los nerviosos movimientos de levantarse y ponerse el equipo de altura, que incluía inevitablemente los grampones. La oscuridad contribuía a entorpecer la salida, pero antes de la una ya estaba partiendo la primera cordada.
Con Jordi, decimos no encordarnos. Pronto partió nuestro grupo bajo la luz de una brillante luna llena que mostraba negras hendiduras y grietas al fondo de las cuales parecía no llegar la luz de nuestras linternas frontales. Había grandes bloques de hielo por doquier que proyectaban largas sombras, pero todo ello irresistible en magnificencia. A medida que ascendíamos se apreciaban las luces de Quito, hacia el norte, y hacia el sur la negra silueta del Chimborazo. No se oían palabras. Cada paso, cada golpe de nuestros grampones, entre el hielo y la nieve, era romper un hechizo. Jordi marcaba los tiempos de trabajo y ascenso y casi sin darnos cuenta, aunque con cansancio, estábamos llegando a las 6 de la mañana a la cumbre del Cotopaxi.
jaime suárez
Chimborazo; cráter, escenas en la cumbre con Jordi Pons, y el retorno

Habíamos demorado cinco horas en superar el desnivel de 1.100 metros de altura que separan el refugio de la cumbre, y el regalo de la magnífica vista que se nos brindó, luego de la dura ascensión era premio más que suficiente. Un sobrecogedor cráter de unos 800 metros de diámetro forma el cono de cumbre y nos encontrábamos en un labio superior del mismo. Acercándonos un poco a él y tratando de mirar en su interior contemplamos una profundidad de unos 300 metros.
El sol, que estaba saliendo, había comenzado a iluminar el Chimborazo, mientras que la vista de Quito iluminado iba desapareciendo entre la bruma del amanecer.
Comenzamos, luego de las inevitables fotos y filmaciones, la bajada. Íbamos cruzándonos y dando ánimo a las diferentes cordadas que ascendían lentamente, formando interrumpida carabana de montañistas. Era ese día muy fuerte el espíritu de cumbre. Todas llegarían.
El día no podía ser mejor. El recuerdo del ascenso imborrable, y se ampliaría con el del suculento y sabroso almuerzo ecuatoriano que incluía choclo y nos esperaba en “El Boliche”




Mendoza, julio de 1994.-
Jaime Suárez

14 octubre, 2008

VOLCANES EN GUATEMALA









PACAYA 2.552 m

El volcán Pacaya de 2.552 metros de altura se encuentra en el departamento de Guatemala, muy cercano a la ciudad capital. Es un complejo volcánico en el que sobresalen dos conos, uno de ellos activo.
Éste se ha mantenido en constante actividad durante los últimos 25 años, habiéndose producido durante nuestra estadía y ascensión un aumento de la misma que motivó fuera declarado en situación de alerta.

El 3 de Junio de 1995 salimos desde la capital de Guatemala, hacia la cumbre del Pacaya, un grupo formado por miembros de la Federación Nacional de Andinismo de Guatemala, la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada, la Federación de Andinismo de Chile, el entonces Mayor José H. Hernández del Ejército Argentino y el que suscribe. Nos trasladamos en un ómnibus de la Federación de Andinismo de Guatemala hacia el sur y luego de más de 35 kilómetros y de atravesar caminos de terracería llegamos a la aldea de San Francisco de Sales, situada al lado noroeste del volcán, donde quedó el vehículo. El volcán debe su nombre a la población cercana de San Vicente Pacaya. La pacaya es un palmito comestible (su nombre proviene del quiché) que abundó en la región.

Desde la localidad donde arribamos –en la que se notaba cierto nerviosismo- observamos las arrítmicas erupciones del volcán, que desde su cono activo emitía constantes bocanadas de fuego y piedras incandescentes, que por instantes cubrían a un amplio sector de su falda, de luminarias rojizas que luego pasaban al negro humeante.
Partimos desde el pueblo y luego de atravesar durante una hora una tupida zona selvática, llegamos al lugar denominado “la meseta”; en una parte un poco más plana. Arriba de la misma se observa un sitio llamado “monumento” en que se suele observar mejor las erupciones. Mirando hacia la parte inferior de este lugar, hacia sus costados, se podía apreciar un largo perfil, desnudo de vegetación en algunos casos, y en otros, flora destruida por la acción del calor de la lava volcánica en su paso. Desde “el monumento” continuamos cumbreando filos hasta acceder al pie del cono “no activo” por llamarlo de alguna manera. Allí ya pisamos restos de escoria, mezclada entre la arena y las rocas, que junto a restos de lava apagada dificultaban nuestra ascensión, por lo que recién al cabo de media hora pudimos llegar a la cumbre.
Estábamos en la cota de los 2.552 metros, en la cumbre del cono inactivo, gemelo en estas circunstancias del activo cráter que se encuentra a su lado. El eruptivo en algún momento de sus erupciones termina “explotando” bajando dramáticamente su altura, la que luego va recuperando paulatinamente al irse depositando material erupcionado, que centímetro a centímetro lo hace volver a subir.
La actividad fumarólica es fuerte, constante y explosiva, con lanzamientos de escoria incandescente hasta grandes alturas que caen sobre el mismo cráter o en los alrededores.

Volcán Pacaya


Mientras observamos y fotografiábamos toda esa actividad y belleza natural nos vemos obligados, por un aceleramiento y mayor fuerza del proceso eruptivo, a descender urgentemente. El Pacaya, una de sus jorobas en erupciónHabía comenzado a caer material ígneo, piedras y cenizas muy cerca nuestro. Encaramos el camino de descenso más directo alejándonos de los trazos de fuego que emanaban del volcán. Nuestras linternas frontales trazaban nervioso zigzagueo entre las escorias y restos de troncos quemados y aún erguidos, hasta por fin llegar al bosque y al pueblo. Pero ahora sólo acompañados por los ruidos de las erupciones del Pacaya. Algo de equipo quedó en el camino, pero nadie dijo nada. Fue una suerte haber salido sin rasguños de esta aventura. Fue un regreso bastante conversado y casi sin bromas.






ACATENANGO 3.975 m

Se Encuentra ubicado entre los departamentos de Chimaltenango y Sacatepéquez, cercanos a Antigua Guatemala. Está constituido también por dos picos, siendo el pico sur la cumbre principal con 3.975 metros, mientras que el pico norte, denominado Yepocapa o Tres Marías, tiene 3.800 metros. Es el tercer volcán de Guatemala por su altura.
El mismo grupo y entidades que subieran el Pacaya, partió el 5 de Junio nuevamente desde la capital de Guatemala, por la carretera Panamericana al Occidente, hacia Antigua, siguiendo luego hacia el pequeño poblado de Soledad, el que dista a unos 70 km. del punto de partida.
Este volcán es visible en días claros desde la capital y es uno de los más hermosos de este país centroamericano. Tiene en sus faldas sembradíos de maíz, habas, arvejas y a medida que se asciende comienza el bosque tropical que incluye pinos, ya que se va convirtiendo en una montaña fría y húmeda.



Atravesamos durante casi una hora diversos plantíos donde imperaba el maíz y que eran superficies ganadas al bosque, el que pronto encontramos. Atravesarlo fue una lenta tarea ya que se caminaba por un estrecho sendero que a veces era cubierto por la vegetación. Por fin llegamos, dos horas más tarde, a una meseta natural rodeada de pinos, donde por lo avanzado de la tarde se convirtió en el lugar ideal para el armado de nuestro campamento. Este sitio se conoce como “El Conejo”.
Pernoctamos con algún que otro inconveniente que no viene al caso de este relato.
A la mañana siguiente, bien temprano, iniciamos el ascenso hacia la cumbre. Se siguió atravesando el bosque durante más de una hora y media, hasta que comenzaron a aparecer claros en la vegetación que nos daban la indicación que pronto desaparecería ésta. Media hora más tarde y ya pisando arena volcánica llegamos a la primer cumbre, el Yepocapa, con sus 3.800 metros, donde pudimos apreciar desde su cruz de cumbre y mirando el objetivo, los impresionantes cráteres que descansan en la falda de la principal cumbre del Acatenango.

Ése cono, de impresionante vista, fue cubierto por materiales arrojados por su vecino el volcán Fuego. Hacia la cima principal nos dirigimos, pasando, apenas bajada un poco la primer cumbre, junto a un refugio de la Federación de Guatemala.
En 40 minutos más superamos los 176 metros de diferencia de altura y el aproximado kilómetro de distancia que nos separaba del objetivo, llegando a la cruz de cumbre del Acatenango.




La vista desde allí era realmente impresionante, pudiendo apreciarse casi toda la cadena volcánica, inclusive las cimas que comparte frontera con México, también al volcán Fuego y al anteriormente ascendido Pacaya.
La cima se observa como un cráter cubierto, probablemente también por el vecino Fuego, denominada “El Boquete” . Luego de permanecer mucho tiempo en la cumbre, bajamos rodeando los cráteres y unas tres horas más tarde nos encontrábamos sobre el camino de tierra esperando que viniese el micro de la Federación de Andinismo a buscarnos.
Quedaba, al menos en nosotros los argentinos, toda una nueva y peculiar concepción en cuanto a ascensiones, que no habíamos siguiera imaginado, a pesar de haber accedido a cumbres en México y Ecuador. En montañas comprendidas entre los 3.000 y 4.000 metros, habíamos pasado de verdes campos a zonas cultivadas,
a atravesar espesos y casi vírgenes bosques tropicales con toda su característica flora y fauna, luego a terrenos de sedimentación volcánica de dificultoso ascenso, hasta por fin llegar a cumbres cráteres con emanaciones y a veces son situaciones de mucho peligro por las erupciones.
Lo importante era saber que cada metro que ascendemos en un país americano es un paso más para la integración de nuestro continente y un valor más en nuestro entorno en la lucha por la defensa del medio ambiente.


Si van a Guatemala...¡No dejen de ir a TIKAL!!!