INTRODUCCION



"Tanto si piensa que puede, como si piensa que no puede, de cualquier modo está en lo cierto" Henry Ford


Montañista amigo, con el conocimiento, lo difícil o desconocido se vuelve fácil y accesible.¡Que poca información teníamos en la decada del 90 y años posteriores, de muchas de las más altas montañas de Argentina y Chile! Algunas veces ascendimos una cumbre que no era la principal y otras tuvimos que dejar la expedición como mera exploración al recién poder determinar, ya al fin de la misma, por donde se debería haber accedido o ascendido! Y VOLVER.Durante años fui informando de los resultados de las expediciones que realizabamos y las he juntado en este blog.Espero te sirvan mis relatos.

Jaime Suárez
jaimesuarezgonzalez@gmail.com

04 agosto, 2006

Bonete Chico




BONETE

BONETE CHICO 6.759 m

por Jaime Suárez

Expedición realizada por miembros de la F.R.A.E. ( C.A.M. – JANAJMAN ) y la U.P.A.M.E.




Bonete desde el Oeste

Ubicación
El Volcán Bonete denominado injustamente, a pesar de sus 6.759 metros de altura, como Bonete Chico, es la 6° cumbre de Occidente, luego del Aconcagua, Pissis, Ojos del Salado, Mercedario y Huascarán.
Se encuentra en la provincia de La Rioja, en la posición 28°01´114 Sur y 68°45´350 Oeste y está rodeado por importantes y enigmáticas montañas. Hacia el Norte de su cumbre, prácticamente dentro del sistema, encontramos a 8 km. de distancia una segunda mole que alcanza los 6.200 metros de altura y también suele llamársela Bonete. Más al Norte, a 12 kilómetros de esta última, aparece una cumbre separada e independiente, y recibe a pesar de sus 5.943 metros de altura el nombre de Bonete Grande. Desde el Bonete Grande encontramos 10 km. al Norte y determinando el límite entre La Rioja y Catamarca al Pissis, con sus 6.882 metros de altura que lo posicionan como la segunda montaña de América. Hacia el Oeste del Bonete, a unos 23 kilómetros, está el cordón del Veladero, donde sobresale especialmente una bellísima montaña con misteriosos restos de construcción inca en su cumbre. Desde allí a más de 20 km. discurre el límite con Chile. Y hacia el Sur, a 25 kilómetros la costa Norte de la Laguna Brava.

Salimos el día Viernes 8 de Noviembre a las 18 horas, en tres vehículos 4x4 con la idea de avanzar todo lo posible y pernoctar ante el primer síntoma de cansancio. Llegamos así hasta Jáchal, en la Provincia de San Juan, donde se realizó el primer descanso.
A la mañana siguiente, bien temprano, continuamos nuestra marcha sobre la ruta 40 pasando por Villa Unión y arribando al medio día a Vinchina, donde aprovechamos para reportarnos en Gendarmería Nacional y reunirnos con Marcelo que venía desde Buenos Aires y con Alejandro Gimenez, que lo hacía desde Salta, quienes ya nos estaban esperando.
Continuó el grupo su marcha hasta Jague, donde cada andinista debió abonar la suma de $ 10,00 para poder ingresar a la Reserva del Bonete, por ser ésta un área protegida. Siguió nuestro avance por un buen camino, hasta encontrar el río Peñón al que acompañamos. Antes de llegar al refugio del mismo nombre llenamos todos los bidones con agua ya que de allí en adelante la provisión de ese vital elemento se hace dificultosa. Luego de pasar el refugio accedimos a la Pampa del Peñón, donde pronto tuvimos la contemplación de la bella Laguna Brava, por varios kilómetros y teniendo siempre como telón de fondo a la Cordillera de Los Andes donde se destacaban los imponentes perfiles de la Sierra del Veladero y el Bonete.
Hay en las cercanías de la laguna dos refugios de piedra, tipo nido de hornero, que al igual que el existente en el Peñón, y otros que continúan hacia el límite con Chile, fueron construidos durante la presidencia de Sarmiento para facilitar el desplazamiento de ganado hacia el vecino país.
Uno es de la Laguna Brava y el otro el de Mulas Muertas. Habíamos optado por el primero por encontrarse a nuestro criterio en forma más directa para acceder a nuestra montaña.

Refugio de la Laguna Brava
Sobre los 4.300 metros de altura, y al lado del viejo refugio de piedra, armamos nuestro campamento dentro de un amplio y rectangular pircado que sirviera para resguardar el ganado caballar en el pasado.




Refugio Laguna Brava o Retamo


Al lado mismo del refugio pudimos contemplar nuevamente al “destapado”. Se llama así a una osamenta humana que deja ver parte de la misma, inclusive sus botas, a pesar de las piedras que la tapan. Se cuenta que aunque se lo cubre totalmente con piedras, durante la noche se “destapa”, apareciendo de nuevo a la mañana con zonas sin cubrir. Cristianamente es inevitable no colocar piedras encima, pero créase o no es necesario volver a hacerlo a la mañana siguiente.




El Bonete, desde la Laguna Brava


Tras la rápida marcha en distancia y altura se imponía movernos con lentitud para adaptar nuestro organismo a la falta de oxígeno. Nos encontrábamos a unos 25 kilómetros de distancia de nuestro objetivo, pero ahora lo importante era lograr la mejor aclimatación posible.
El Domingo a primera hora, parte del grupo en un viaje de exploración y avance. Trasladamos en dos vehículos equipo, carpas y comestibles hasta el lugar donde se instalaría nuestro campamento base, al pié del Bonete. Esto fue posible uniendo huellas antiguas y borrosas que nos llevaron hasta el borde de la montaña. Dejamos todo al lado de una gran piedra, cubierto por piedras menores, que formaron un montículo observable desde muy lejos.
Con mejor conocimiento del camino, regresamos antes las 12 horas y dedicamos el resto del día a aclimatación. Visitamos las ruinas incas que se encuentran en el borde Oeste de la Laguna. Numerosas pircas derruidas no dejaron de hacer trabajar a nuestra imaginación para lograr suponer escenas y vivencias de su época de apogeo, unos quinientos años atrás. Siempre estábamos bajo la imponente vista de la cumbre principal del Veladero, que desde 30 km de distancia, impone majestuosamente sobre esta área su perfil níveo. Pegado al pueblo, un pequeño cordón de montañas la protege, su cerro más alto llamado Don Mario tiene es su parte superior un pequeño y antiguo pircado con vista directísima a la construcción que se halla en la cumbre del Veladero. Seguramente un estratégico puesto de control. Entre caminatas, comidas, observaciones, fotografías a los rosados flamencos y a unos - sólo transpirantes - geisers del borde de la de la laguna, se nos pasó rápidamente el día.

En pos del Campamento Base
El lunes, a las 8 horas se partió hacia donde se armaría el Campamento Base de la expedición al Bonete. Un grupo de la expedición lo hizo caminando – acorde al programa original y para lograr una mejor aclimatación a la altura -, pasando por la Pampa del Veladero primeramente y luego por el Campo de los Burritos Muertos. Demoramos 6 horas para transitar los 25 kilómetros de distancia hasta llegar al lugar del campamento. El otro grupo se movilizó en un vehículo. Demoraron sólo 45 minutos. A nuestro arribo ya habían armado todas las carpas y protegido con cobertura, contra el frío, a la camioneta. Uno de los expedicionarios, ante problemas de aclimatación tuvo que ser regresado en la camioneta al refugio de Laguna Brava, eran sólo 300 metros de diferencia de altura, pero al llegar ya se encontraba mejor. Se quedaría allí esperándonos. Regresamos al Campamento Base y pronto los cansados y no cansados procedimos, previa frugal cena, a meternos a nuestras bolsas y dormir. El día había sido sumamente movido.

jaime suarez



Campamento Base, muy cercano a la huella que conduce a la Caldera del Inca Pillo.


Estábamos a 4.600 metros de altura y a 13,4 kilómetros de la cumbre. El Martes sería dedicado a descansar en el lugar. Un descanso relativo ya que algunos aprovecharon para subir una cumbre aledaña.

Hacia el Campamento Uno
El miércoles, sobre las 10 horas, partimos con las mochilas totalmente cargadas, incluidos dos litros de agua por persona. La idea era establecer el Campamento Uno unos 600 a 700 metros más arriba. Transitamos inicialmente un arenoso y seco cauce de glaciar con restos de penitentes de hielo surgiendo en algunas zonas protegidas del sol y luego comenzaron a aparecer desniveles más pronunciados. Por primera vez nos acompañaba un indispensable artilugio, el GPS. Al llegar a los 5.280 metros vimos un lugar protegido por una pared de rocas y con cercanos restos de glaciares que nos proveerían hielo para derretir agua. Nos pareció buen sitio no tan sólo por la altura, sino porque eran ya las 14 horas y habíamos hecho una buena distancia, 7, 2 km., desde el Campamento Base. Era un buen sitio. Restaban según el GPS 6, 4 kilómetros a la cumbre y un desnivel de 1.500 metros. Armamos las carpas, almorzamos, obtuvimos agua con nuestros calentadores y tras algunas charlas nos concentramos en el reparador descanso del sueño.

Hacia el Campamento Dos
El jueves, a las 9 continuamos la ascensión, luego de desarmar las carpas y acomodarlas dentro de nuestras mochilas junto con la bolsa de dormir y el resto del equipo.
Nuevamente el objetivo de superar los 600 o más metros de altura. Con más dificultades porque se iba empinando nuestra subida. Nuevamente a las 14 horas estábamos, sobre los 5.894 metros, en un pequeño collado que anticipaba una empinada cresta superior. Era un buen lugar. Podíamos apreciar a lo lejos el perímetro de la Laguna Brava. Desde allí distaban 3,4 kilómetros en línea recta al Campamento Uno, y 2,9 kilómetros hasta la cumbre, estos últimos con un desnivel de 865 metros. Nos tomó trabajo preparar entre las piedras el pequeño espacio que ocuparían nuestras carpas. Un frío viento hacía más difícil el esfuerzo. Pero la idea de disfrutar el interior de la carpa hacía que apurásemos el trabajo. Al cabo de un buen rato que pareció interminable terminamos. Con las piquetas también separamos pedazos de hielo que colocamos dentro de una bolsa plástica, cerca de la puerta de la carpa, para un fácil acceso al querer derretirlos más tarde. Luego de las habituales tareas y una liviana cena, tratamos de dormir lo más pronto posible. El día siguiente sería el de ataque a la cumbre y había que tener toda la energía posible. La temperatura dentro de la carpa llegó a casi los 10 grados bajo cero.

Hacia la Cumbre
A las 6 de la mañana estábamos cerrando nuestras carpas, luego de colocar unas piedras en su interior para evitar que el viento las volase o desarmara. Con todo el tremendo frío del amanecer fuimos subiendo poco a poco. Luego de inacabables y continuados ascensos entre las rocas, y de jadeosos descansos, al llegar a los 6.500 metros de altura apareció sobre todo un sistema de cumbres de brazos de cordones que se unían, un montículo filoso central que con una precumbre anterior, coronaba este volcán.

jaime suarez


Ya avistábamos la cumbre del Bonete Chico


A las 13 horas lo estábamos superando y alcanzando la cresta final. Poco a poco fueron llegando los integrantes de la expedición y volcando sus nombres en el pequeño libro de cumbre que se encontrado entre el penacho de piedras más alto del filo. Se dejaron comprobantes y se retiraron los existentes, El principal era de Philip Reuter (Francia) junto a Luis Reales (Argentina) de fecha 12-4-92. Este mismo andinista francés había coronado el Pissis antes que nuestra primera expedición del año 94 y también habíamos bajado con David su comprobante de esa montaña. Había también una gran bandera de fondo amarillo del Club Andino Fiambalá C.A.F. En el libro de cumbre figuraba como última expedición la de unos canadienses con fecha 21 de Marzo de 1995. El clásico accionar para sacar fotos, la filmación de la escena y la alegría y emoción que nos embargaba a todos por haber llegado hasta allí, transcurrió sin que casi nos diéramos cuenta.
jaime suarez

Alejandro, Hans y Jaime en la cumbre del Bonete Chico


El GPS marcaba 6.872 metros de altura. Sabíamos de que hay variaciones pero era mucho más exacto que los altímetros de presión.
jaime suárez

El nuevo aparato, artilugio que nos acompañaría, a partir de ahora, en todas las demás expediciones



Ha partir de esta expedición nos acompañaría siempre.
El viento había dejado de soplar y pudimos disfrutar durante una hora la permanencia en la cumbre. El Pissis se imponía como una barrera infranqueable hacia el Norte.



Jaime y Hans, y al fondo a la derecha la pared sur del Pissis


Al Oeste las crestas de la Sierra del Veladero y su cumbre central sobresaliendo impresionantemente bella. También la laguna del Inca Pillo destacaba su perfil sobre los 5.000 metros en ésa dirección. Al Sur toda la vista de la Laguna Brava. Pero había que regresar, nuevamente comenzaban ráfagas de frío viento de altura. Volvimos al Campamento Dos donde con gran cansancio nos acomodamos en nuestras armadas carpas. A hidratarnos, comer y dormir hasta la mañana siguiente en que seguiríamos bajando desde los 5.900 metros.
El Sábado bien temprano desarmamos las carpas, metimos todo en las mochilas e iniciamos la bajada. Y tras 10 kilómetros arribamos pasadas las 13 horas al campamento Base. Luego en vehículo el retorno al Refugio de la Laguna Brava y luego de acomodar las cargas la inmediata partida hacia Mendoza, previo pernoctar en el camino, pudimos llegar el Domingo a nuestra provincia.
Decidimos nombrar a la ruta realizada como Gepeese, en base a la inapreciable utilización que se le dio a este aparato que en todo momento permitió determinar nuestra ubicación y con exactitud la distancia que recorríamos en nuestro ascenso y en los vehículos.


Jaime Suárez



Bonete desde el borde de la Caldera del Inca Pillo 5.200 m


Bonete, vista desde el Este hacia el Oeste, en el Portezuelo de las Lágrimas, camino al Pissis desde Las Coipas

jaime suarez

Caldera del Inca Pillo, cubierto su cráter por nubes



Caldera del Inca Pillo, cubierta por nubes

jaime suárez

Volcán ANTOFALLA





Volcán Antofalla




Objetivo Volcán Antofalla

En Octubre de 2003 nos encontrábamos en la cumbre norte del Volcán Galán, a los 5.912 metros de altura ( Weekend 375) sentados al resguardo del viento y dedicados a descansar mientras observábamos golosamente todo el paisaje que, brillante por lo diáfano del día, se brindaba a nuestros ojos. Entre otras cumbres, hacia el noroeste se apreciaba perfectamente, a pesar de que se hallaba a poco más de 100 km, al volcán Antofalla. No dejó de impresionarnos y causar una misteriosa atracción su níveo perfil, por lo que, sin siquiera plantearlo, lo convertimos en un próximo objetivo de cumbre.
Cuando llegó el momento partí desde Mendoza para unirme en Villa Unión con el resto de los expedicionarios que se encontraban preaclimatando desde unos días atrás en la zona de la Laguna Brava, en la Rioja. Continuamos por la Cuesta de Miranda hacia Chilecito y luego hacia Famatina, donde pasaríamos la noche. El feriado de semana santa influyó para que nos costase un poco conseguir alojamiento. A la mañana siguiente partimos hacia Belén, en Catamarca, donde arribamos pasado el mediodía y continuamos por la ruta 40 hasta llegar al Eje - poco antes de Hualfin - donde desviamos por el camino consolidado de la ruta provincial 43, hasta el Peñón.

jsg

El famoso cerro de arena, antes de El Peñón


Aldeas y Pueblos de Antofagasta de la Sierra
El Peñón; Este pueblo ubicado a los 3.450 metros de altura en la posición S 26°28´547 y O 67°15´880, en medio de una zona inhóspita y desértica, es un verdadero oasis poblado de álamos donde viven aproximadamente 300 personas que se caracterizan por su amabilidad y por la confección de artículos regionales en telar. Una vez más y por un módico importe, nos dieron alojamiento en el edificio municipal, donde pasamos una cómoda y agradable noche.
El 20 de Marzo salimos temprano desde el Peñón para cubrir con tranquilidad los aproximados 60 kilómetros que nos separaban de Antofagasta de la Sierra. Unos 10 kilómetros antes de llegar apreciamos al volcán Antofagasta, que se encuentra aledaño a la laguna Antofagasta, y también al cercano volcán La Alumbrera. La imagen de ambos, llamados los “Negros de la Laguna” es la característica mas notable de Antofagasta de la Sierra. En un proceso de liviana aclimatación subimos el volcán Antofagasta rodeando totalmente su pronunciado cráter.


Uno de los "negros de la laguna" fotografiado desde el cráter del otro.


Pronto continuamos hacia la cercana Antofagasta ( 26°04´600 y 67°24´630, 3.485 m.s.n.m.) donde por pocos instantes y tras un rápido paseo por el pueblo, mirando su entorno, construcciones y gente, dejamos vagar nuestra vista por la profundidad de la Puna. Continuamos inmediatamente hacia Antofalla, donde llegamos tras 90 kilómetros de recorrido.



Volcán Antofalla desde el Salar de Antofalla, poco antes del pueblo del mismo nombre.



Aprovechamos para saludar a Don Manuel Ramón e indicarle nuestra presencia en la zona. Esta pequeña aldea de 60 habitantes, protegida del viento por su entorno de montaña, se encuentra a los 3.380 metros de altura, en la posición 25°31´190 y 67°36´800, ubicada en el lado oeste del salar del mismo nombre, que de norte a sur se extiende por 150 kilómetros de distancia. Proseguimos por la huella que desde la aldea se dirige al Salar de Arizaro, desviando tras 26 kilómetros de marcha, en la posición 25°18´338 y 67°43´183 hacia Puesto Caballo Muerto y luego de unos 20 kilómetros más, arribamos a la laguna Verde del salar Archivarca, y al refugio existente en su entorno, donde pudimos armar nuestro campamento antes de que se pusiera el sol.

Campamento Archivarca
La ubicación de este refugio de piedras superpuestas, bien techado y con un adjunto corral pircado está en S25°20´189 y O 67°54´568 a los 4.060 metros de altura. Es una sólida aunque baja construcción. Desde ahí la visión del volcán es directa apreciándose perfectamente sus principales cumbres.


Volcán Antofalla desde ruinas y campamento de Archivarca


A pesar de que unos kilómetros atrás habíamos anexado anticongelante al gas-oil, protegimos lo mejor posible la trompa de los vehículos contra el contrafuerte rocoso en el que se apoya el refugio. Había sido un largo viaje hasta encontrarnos con “nuestra montaña”, pero el solo hecho de haber llegado hasta aquí valía la pena.
Despertamos con la luz del sol calentando las carpas. Un buen desayuno, una caminata por los alrededores intentando aclimatar, a la espera de un posterior y abundante almuerzo que prepararon Guillermo y Eduardo y tras él, casi a las 3 de la tarde, partimos hacia el próximo objetivo: el campamento Base, donde quedarían nuestros vehículos e iniciaríamos el ascenso a la montaña.

Campamento Base “Nico”
Fuimos aproximándonos a nuestro destino en un largo y leve desnivel. Pero duró poco la tranquilidad ya que apareció una profunda zanja que cortaba en todo momento la continuidad de acceso en dirección a la montaña y que debimos superar con cuidado en la posición S25°27´032 O 67°54´392 a los 4.560 metros. Luego tuvimos pronunciados ascensos tachonados de piedra laja y después zonas de escoriales, para continuar ascendiendo una fuerte lomada que superaba los 5.100 metros. En cierto punto debimos descender más de 100 metros al cauce central que desde las cumbres del Antofalla conduce los deshielos a la zona cercana del refugio Archibarca. Continuamos la marcha al costado del cauce sobre un fino y amarillento ripio hasta que se presentó un embudo de rocas que nos invitaba a parar. Llevábamos a nuestra montaña siempre como objetivo de marcha, intentando aproximarnos lo más posible. Estábamos a los 5.064 metros de altura. Habíamos hecho, en una hora y cuarenta minutos, poco más de 20 kilómetros y un desnivel de 1.000 metros y era más que suficiente esa cota para establecer el campamento base. La posición: S 25°31´107 y O 67°53´266.


Volcán Antofalla, campamento base Nico


A pesar de estar sobre los 5.000 metros, el lugar elegido era el mejor. Colocamos las camionetas con la cola contra el viento del norte y armamos nuestras carpas junto a sus radiadores. Desconectamos las baterías, tapamos con mantas motores y radiadores y confiamos en la resistencia de los anticongelantes ya que a esa altura los fríos del amanecer suelen ser tremendos. Teníamos buena aclimatación y el optimismo del grupo era excelente. No pudimos dejar de bautizar a este sitio como “Campamento Base Nico”, en honor al más joven y simpático integrante de la expedición. Por disponer de abundante agua en los vehículos nos hidratamos suficientemente y más tarde entre bromas y una buena cena nos cobijarnos en nuestras bolsas de dormir. Fue inevitable salir un poco más tarde a contemplar durante varios minutos, la lechosa vía láctea que tan bien se aprecia por sobre los 5.000 metros. Ver a unos 120 kilómetros de distancia la nevada mole del Llullaillaco, en Salta, suavemente iluminado por una luna que comenzaba a llenarse, fue un espectáculo impresionante.

Al Campamento Uno de altura con hallazgo arqueológico
El 22 de marzo y por primera vez antes de que saliera el sol, comenzamos los nerviosos preparativos para partir hacia la cumbre con todo el equipo y las provisiones necesarias. Abandonamos los bidones con agua que teníamos en nuestros vehículos y recién por arriba de los 5.700 metros calculábamos que podríamos derretir nieve para obtenerla. Añadimos 3 litros cada uno de este necesario elemento a la ya pesada mochila. Recién a las 10 de la mañana dimos los primeros pasos en búsqueda de nuestro próximo campamento. Nos encontrábamos bien aclimatados por lo que decidimos encarar en forma directísima el ascenso, sin preocuparnos por aprovechar las crestas y con la idea de hacer dos campamentos.
Hallazgo Arqueológico:
Muchas veces tuve oportunidad de participar en descubrimientos de construcciones incas, y esta vez hubo también mucha suerte.
---------------------------------------------------------------------------


Pircado Inca. No tocarlo. Declarar su posición y estado a la Provincia.

---------------------------------------------------------------------------
Todas las construcciones aunque bastante derruidas se apreciaban absolutamente vírgenes ya que no demostraban signos de haber sido hollados. Posteriormente avisamos a la Provincia de Catamarca, dando su posición exacta y fotografías. Recomendamos no tocar estos sitios de altura.

Seguimos ascendiendo y a las 3 de la tarde, a los 5.440 metros de altura y en la posición S 25°32´323 y O 67°52¨822 decidimos armar campamento. Teníamos agua hasta el día siguiente por lo que no nos preocupó estar lejos de algún glaciar. Iniciamos con las piquetas la nivelación del suelo. Montamos luego las carpas con las puertas hacia el norte para dirigir las miradas hacia las bellas siluetas del Llullaillaco, Socompa, y Aracar, en Salta, mientras devoramos el contenido de una lata de peras en almíbar. Más tarde de las largas conversaciones, el té y los mates, se impuso una liviana cena.

Campamento Dos
La aclimatación que teníamos era muy buena, por lo que procedimos a desayunar tranquilamente e hidratarnos lo más posible. Nos separaban 2, 73 kilómetros de la cumbre del Antofalla. Desarmamos las carpas y, con todo a cuestas, iniciamos el ascenso casi a las 10 de la mañana hacia el último campamento de altura. A los 5.800 metros buscamos el mejor y menos inclinado sitio posible, con algunos glaciares cercanos para poder obtener agua, y con bastante trabajo comenzamos a nivelarlo con las piquetas y a sacar piedras. Habíamos estado ascendiendo durante casi 5 horas. La idea de dormir lo mejor posible nos motivaba a que quedara una buena nivelación. Armamos las carpas con los cordines enganchados en grandes piedras, sabiendo que quedarían montadas al día siguiente que sería el de cumbre. La posición era S 25°33´025 y O 67°52´803. Nos faltaban poco más de 600 metros de desnivel y un kilómetro y medio de distancia para la cúspide. Buscamos pedazos de hielo para obtener agua y reponer la usada, procedimiento que realizamos desde nuestras bolsas de dormir. Igualmente antes de dormir y a pesar del tremendo frío, sacamos las cabezas para observar la lechosa y brillante apariencia de la vía láctea. El día siguiente sería el de intento de coronar al Antofalla.

Hacia la Misteriosa Cumbre
Tenía el recuerdo de haber leído en el libro “El enigma de los Santuarios Indígenas de alta montaña” de Antonio Beorchia Nigris sus transcripciones sobre relatos de la cumbre donde se mencionaba la existencia de una pared circular de piedra, en torno a la plataforma de cúspide, con un centro de tres piedras paradas yuxtapuestas, con una roca alargada señalando el cielo; y gran cantidad de leña de tola sobre el sector oeste, al reparo del viento. Todo ello fue motivo de conversación en la noche previa al ataque de cumbre y nos motivaba durante el ascenso.
Ese 24 de Marzo, a las 9 de la mañana y previo a colocar piedras grandes dentro de las carpas para evitar fueran voladas por el viento, iniciamos el directo ascenso a la cumbre, obviando tomar la ruta de la derecha presumiblemente seguida por otras expediciones. Durante la primer hora nos fuimos adaptando al esfuerzo y a la falta de oxígeno. Poco a poco logramos un buen ritmo de ascenso y después de atravesar un inclinado glaciar llegamos a la base del montículo final que se eleva formando la cumbre.

jaime suárez


Buscando la cumbre, al fondo, en la distancia, el Llullaillaco
jaime suarez


Lo miramos sabiendo que era el último gran esfuerzo y lo encaramos resueltamente. Superamos varios roquerios que aparecían anteponiéndose a la cumbre, hasta que al final vimos cercano un límite de rocas que se notaban artificialmente colocadas y señalaban el perímetro de la cumbre. Faltaban muy pocos pasos, nos juntamos y abrazados todos decidimos poner pie en forma conjunta en el anhelado objetivo. Así lo hicimos entre gritos de júbilo. Habíamos coronado el Volcán Antofalla. Eran las 14, 30 horas cuando estábamos hollando la plataforma de la cumbre. Tomamos la altura con varios GPS, con todo el tiempo del mundo, ya que la climatología ayudaba. Ni una brisa nos molestaba para recibir los rayos del sol. La altura promedio de los artilugios superaba holgadamente los 6.440 metros de altura. Registramos esa mínima altura. La posición exacta: S 25°33´773 y O 67°52´864. Habíamos demorado sólo 4 horas y media para un desnivel de 640 metros.

jsg


Cumbre Volcán Antofalla, el grupo posando

jaime suarez


Revisamos los datos y comprobantes de cumbre y pusimos los nuestros. Había estado en ella en marzo de 2003 Alexander Von Götz, con quien suelo cruzarme en muchas montañas de esta parte del mundo. Él retiró los comprobantes de la expedición de Angel Ireba, Pablo Camjí y Fernando Cano, de enero del 2003 (Weekend 386) y ellos a su vez los comprobantes de Anibal Vazquez, Yanina Vázquez y Ariel Ramos de enero de 1999.


jsg


Cumbre Volcán Antofalla, restos de leños, y cumbres restantes


Dedicamos la cumbre al Club Andino Bariloche en honor a haber participado en la primera expedición a esta montaña en el año 1954, y considerando que el año próximo cumplirá esta institución del andinismo argentino sus primeros 75 años.



Perfectamente podríamos apreciar el cordón de piedras agrupadas que perimetralmente rodeaba el sector de plataforma superior de la cumbre. Se notaba que el paso del tiempo había influido disminuyendo su altura. Tendría unos 9 metros de diámetro y florecía en efecto en su centro un circulo de piedras grande de unos 2 metros de diámetro en el centro del cual, acuñado por 6 o 7 piedras grandes, apuntaba al infinito la piedra alargada. La leña de tola, divida en dos atados, se encontraba en efecto en el sector oeste, protegida por la mayor altura que había en ese sector de la cerca perimetral. En el lado opuesto y también casi pegado al perímetro de altura, terminaba la pirámide nívea del glaciar este de esta montaña.
Tras permanecer más de una hora, que nos pareció minutos, en la cumbre, contemplando las cúspides que componen este volcán, las montañas vecinas, la inmensidad del largo salar de Antofalla y todo el maravilloso entorno en sus 360 grados, iniciamos el descenso hacia el campamento dos al que arribamos en cincuenta minutos. Calentamos un té, mordimos unas galletas, desarmamos las carpas, cargamos toda la basura y continuamos bajando, ahora más cansados, al campamento base Nico. En ochenta minutos más nos encontrábamos saboreando cada uno una lata de fría cerveza que nos estaba esperando para festejar la cumbre. La preocupación de que las camionetas arrancaran sería para el siguiente día.



Cumpleaños en Campamento Base Nico - Antofalla



Una larga noche de suave y descansado sueño y a la mañana siguiente luego de tener la agradable sorpresa de ser despertado por mis compañeros con la canción de feliz cumpleaños acompañada de un café y una torta de galletas con dulce de leche con una vela del tamaño de un cirio prendida, comenzamos el regreso.



El Volcán Antofalla se yergue sobre nuestro regreso


Integrantes de la expedición:
Jaime Suárez, Guillermo Almaraz, Griselda Moreno, Eduardo Namur, Nicolás Pantaleón.

Cumbre alcanzada:
Cumbre Noreste. La de mayor de las tres principales cumbres que rodean al cráter de este apagado volcán. Las otras se encuentran a su sur y a su oeste.

Altitud:
Oficial 6.409 m sobre el nivel del mar. Estimada en cumbre por gps 6.440 m.

Ruta:
Vertiente norte directa.

Ubicación:
Esta montaña, santuario indígena de altura, se encuentra en la provincia de Catamarca en la posición 25°33´773 Sur y 67°52´864 Oeste, a 35 km. del límite con Salta y a 68 km. de límite con Chile.

Jaime Suárez Marzo 2005
jaime suarez